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"Quiero cambiar el mundo a través del deporte "
Ángel Sanz / @proyectowow
The Crow Legacy Company
12/02/2015
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A UN CLIC
Quién es:

​Ángel Sanz

 
A qué se dedica:

​The Crow Legacy Company 

 
Ámbitos de trabajo:

​Mentoring deportivo, educación, business 

 
Quiero contactarle:
 
Tiempo de lectura:

​Cuatro minutos de bici estática

 
What if?

​¿Y si el deporte fuera una herramienta más de formación para mi empresa? 

 
@cyctweet
​​​

Ángel Sanz es el tipo de hombre capaz de cambiar de estado civil de la noche a la mañana: “Me casé sin invitar a nadie, ¡ni a mi familia!”. Madrileño, padre de tres, creativo, amante de los negocios, el deporte y la educación, conferenciante de TED, blogger en Expansión, profesor en diferentes programas universitarios de España y Latinoamérica, Sanz lo tiene claro: “Quiero cambiar el mundo a través del deporte”

​Para ello ha creado The Crow Legacy Company, una compañía de Mentoring y Márketing Deportivo que utiliza el deporte como una herramienta de educación en valores: "La tecnología nos permite trabajar en nuevos escenarios, rendir a niveles antes impensables y abrir la puerta a nuevas posibilidades". 

​​​​"La tecnología nos permite trabajar en nuevos escenarios, rendir a niveles antes impensables y abrir la puerta a nuevas posibilidades"

​Deporte, empresa y educación, ¿cómo llegas a ese trío tan bien avenido?

El gurú Jack Welch, en su etapa como CEO de General Electric​, decía que no contrataba a directivos de nivel medio-alto que no hubieran practicado deporte, al menos en el instituto. Creo que la práctica deportiva nos brinda una posibilidad intensa y profunda de desarrollar habilidades cada vez más importantes en el mundo profesional.

Valores como la generosidad, el sacrificio o la actitud emprendedora; habilidades para el trabajo en equipo, el liderazgo y la gestión del estrés, la orientación a resultados, la gestión del tiempo y las emociones… todo está implícito en la práctica deportiva.

​¿Podrías ponernos un ejemplo de aplicación real?

​En el MBA de Gestión de Entidades deportivas de la Escuela de Negocios de la Universidad Europea/Real Madrid​ hemos desarrollado una asignatura donde el deporte es el vehículo que nos permite formar a los alumnos y educarles en valores, competencias, habilidades, hábitos y destrezas. Les preparamos para un nuevo escenario empresarial que las universidades no están cubriendo en este momento. 

Creo que, a día de hoy, el deporte está siendo infrautilizado en su función educativa, lo hemos enfocado demasiado hacia el ámbito del entretenimiento, la competición y el espectáculo.

​Tu visión holística del deporte acaba con la línea que separa vida profesional y ocio, ¿no es así?

​Creo que la evolución del trabajo, mejor dicho, la evolución de la integración del trabajo en nuestra vida nos ha llevado a replantearnos ciertos conceptos básicos. La vida personal y la laboral no se pueden separar: es una sola vida, y hay que gestionar ambas facetas para que convivan y se retroalimenten. 

Una vida personal plena influye en el ámbito profesional y a la inversa: una vida profesional equilibrada y motivante afecta positivamente a la vida personal.​

​Algo parecido al equilibrio que buscamos con el uso de las nuevas tecnologías en el trabajo…

Hace años, ese equilibrio era difícil de mantener, pero la tecnología nos abre las puertas para que esto ocurra. La tecnología nos permite trabajar en nuevos escenarios, rendir a niveles antes impensables y plantear posibilidades antes impensables. El peligro está en utilizar la tecnología para incrementar el rendimiento en el ámbito profesional en detrimento del personal. Eso puede desestabilizar la balanza todavía más hacia uno de los dos lados con el consecuente impacto por el desequilibrio.

Bien utilizada, la tecnología se convierte en el facilitador e incluso en el catalizador de la relación entre deporte y empresa, y de esa relación surge un trío bien avenido que se convierte en una bomba de construcción masiva.​

​¿Cuál es la clave?

Tienes que asegurarte de que las personas que integran tu proyecto empresarial alcanzan su máximo desarrollo en la compañía. En este sentido, en The Crow Legacy Company​ trabajamos un poco a contracorriente. Cuando alguien se incorpora al equipo no pretendemos que se adapte a nosotros, sino al revés.

Puede sonar difícil, pero no lo es tanto. La clave pasa por identificar bien a la persona que se incorpora, descubrir cuáles son sus intereses, su estilo y sus objetivos, tanto profesionales como personales. Si conseguimos alinearlos, la adaptación llegará de forma sencilla. 

Por eso no tenemos horarios y evitamos los compromisos formales que merman la flexibilidad. Para nosotros, lo importante es adoptar sólo aquellos compromisos necesarios para el buen funcionamiento de la compañía.​

​Hablas de compromiso, un valor preciado que no siempre abunda en el mercado laboral actual.

Se trata de crear un proyecto conjunto, compartido. Aquí nadie trabaja para nadie: la gente trabaja contigo, y tú con ellos, eres un recurso para el equipo y viceversa. Sin ese deseo de pertenencia es muy difícil lograr que el proyecto salga adelante. 

Además, hay que entender el nivel de involucración de cada persona en el proyecto. Para algunas quizá se trate de un proyecto vital - como es mi caso con The Crow Legacy Company-, otras quizá lo consideren un eslabón más de su carrera de profesional: están aquí para aportar mucho a la compañía, pero luego van a seguir creciendo en otro lugar.

Al final, se trata de generar mucha energía alrededor de los proyectos y, sobre todo, de encontrar un motivo por el que hacer las cosas.​

​Liderazgo en estado puro …

​Personalmente, admiro el estilo de liderazgo donde confluyen tres conceptos clave: actitud emprendedora, sentido de pertenencia y trabajo en equipo. Una vez leí una anécdota sobre una empresa norteamericana llamada Barry Wehmiller​. En un momento de crisis profunda, su CEO decidió implantar una política que decía así: “Prefiero que todos suframos un poco a que uno de nosotros tenga que sufrir mucho”.​

COMENTARIOS
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1  (04/02/2022 15:55)

1  (26/02/2019 13:46)

CYC  (26/05/2015 13:17)

Sergi, muchas gracias por compartir el enlace a este concepto tan interesante de forma de trabajar más en equipo que con jerarquías, y su consecuente aumento de la productividad.

Muchas gracias también a los demás por participar con los comentarios.

Sergi  (16/05/2015 21:42)

Muy interesante. De hecho, por ejemplo en el área del desarrollo de software, existe un marco o enfoque de trabajo inspirado en el deporte de equipo, en concreto el Rugby, que han llamado: SCRUM.

http://es.wikipedia.org/wiki/Scrum

En dónde la tradicional estructura jerárquica se diluye hasta casi desaparecer, y se potencia muchísimo la innovación y creatividad ágil, participativa... En fin, les recomiendo una lectura rápida. Es un modelo ya bastante maduro y probado incluso en grandes empresas.

Salud!
Sergi

Belen   (27/04/2015 9:58)

​Daniel, Marisa, 

Muchas gracias a los dos por vuestro feedback. Muy de acuerdo en que "El éxito está en ser capaz de ir trabajando de forma autónoma y por proyectos​". Va a ser emocionante. 

CYC  (27/04/2015 9:56)

​Iñigo, 

Muy cierto. El liderazgo de los próximos años va a ser emocionante, muchas gracias por tu comentario y bienvenido a "Reimagina el trabajo"

Iñigo  (12/03/2015 20:27)

La clave está en la perspectiva. ¿Qué puedo hacer yo por el equipo? y no ¿qué tiene que hacer el equipo por mí?​ El deporte, sobre todo de equipo, enseña mucho sobre esta forma de entender la relación persona/empresa.

Daniel  (03/03/2015 10:50)

​Comparto la visión de Angel respecto a la relación entre deporte y trabajo. Los valores que transmite el deporte, sobre todo el colectivo, se pueden trasladar al mundo laboral y nos pueden ayudar mucho en nuestro día a día.

Marisa  (01/03/2015 4:15)

Comparto totalmente esa visión. Aunque aún suene inusual creo que es el presente y sobre todo el futuro. Si los estudiantes esperan a que llamen a su puerta ofreciéndoles contratos indefinidos ... mucho tendrán que esperar.

El éxito está en ser capaz de ir trabajando de forma autónoma y por proyectos, con más o menos éxito según sea su valor diferencial y su aportación.