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"El futuro es una combinación de mercado e ideas, explotación y exploración"
Alfons Cornella / @acornella
Infonomía
29/04/2015
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A UN CLIC
Quién es:

​Alfons Cornella

 
A qué se dedica:

Presidente de Infonomia y Co-society

 
Ámbitos de trabajo:

​Innovación, colaboración, empresa

 
Quiero contactarle:
 
Tiempo de lectura:

​Un rato de sofá

 
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¿El futuro pasa por volver a ser humanos? 
 
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Crear, conectar ideas, experimentar; ponerse de acuerdo para emprender proyectos, buscar soluciones no obvias a problemas reales: "El futuro de la Humanidad pasa por volver a ser humanos", afirma Alfons Cornella.

Con cerca de 100 proyectos de innovación en todo el mundo, una veintena de libros publicados y una red de 24.000 profesionales repartidos por el mundo, conversamos con ​​el presidente y fundador de Infonomía para descubrir algunas claves del trabajo futuro.

​"La inteligencia artificial no es una broma, es una amenaza real para el futuro de las personas que nos lleva a plantearnos la forma en la que los humanos son humanos, que pasa por conectar ideas aparentemente inconexas, estimular el arte, encontrar una salida diferente a algo muy obvio o desarrollar nuestra capacidad creativa, nuestra intuición"

​En los últimos tiempos vemos cómo ideas raras se vuelven radicales: en el mundo de la tecnología, la ciencia, la educación y la sociedad. ¿Podría ponernos algún ejemplo? 

La distancia entre realidad y ficción se está acortando cada vez más: ordenadores que ya dictan sentencia, retinas artificiales, lentillas que miden la presión intraocular, baterías como las de Tesla​, que permiten alimentar energéticamente una vivienda… Parece broma, pero son ideas reales. 

​¿Qué retos supone todo esto para las empresas? 

Nos encontramos en una encrucijada. El entorno se ha acelerado y nuestro primer reto pasa por cambiar los modelos formativos para facilitar una adquisición rápida de habilidades. 

La inteligencia artificial no es una broma, es una amenaza real para el futuro de las personas que nos lleva a plantearnos la forma en la que los humanos son humanos, capaces de conectar ideas aparentemente inconexas, estimular el arte, encontrar una salida diferente a algo muy obvio o desarrollar nuestra capacidad creativa, nuestra intuición. 

En este sentido, la empresa tiene mucho que aprender del método científico, sobre todo desde el punto de vista de la experimentación y el prototipado. Hay mucho miedo a experimentar en el mundo empresarial, pero la innovación no puede tomarse como un acto esporádico, puntual.​

Sino algo intrínseco a la empresa, que depende de las personas...

Sí. Una parte importante de la creatividad depende de la respuesta inesperada del cerebro humano, por eso necesitamos equipos que trabajen para generar ideas de valor. La cuestión es cómo lograr que una empresa sea innovadora de forma sistemática. 

En la estructura tradicional, la empresa cuenta con unas funciones muy definidas, donde cada persona sabe lo que tiene que hacer, lo cual va muy bien para gestionar el negocio actual, pero muy mal para gestionar el negocio futuro. Por eso necesitamos un sistema de células espontáneas de voluntarios que ayuden a definir el futuro de la organización en términos de producto y servicios. 

Una empresa no puede innovar desde la jerarquía, porque innovar representa arriesgarse. No se trata de pedir permiso sino de hacer las cosas, y eso está absolutamente en contra de todo modelo jerárquico. 

Nos dirigimos a un mundo de objetos, procesos y sistemas conectados.  ¿Cómo afectará The Internet of Things al mundo del trabajo? 

Más que The Internet of Things, me gusta hablar del concepto de Michael Porter, The Internet of Everything. Estamos hablando de productos inteligentes y conectados, como la raqueta de Rafa Nadal​, cuyo mango le permite medir su juego y adaptarlo a sus características antropométricas. 

Vamos hacia un futuro de objetos inteligentes y cotidianos. No sé cuánto tardaremos en que esos productos sustituyan a los actuales, pero si somos capaces de lanzar productos al mercado que sean mejores que los actuales este cambio será muy rápido, tan rápido como el ascenso de la movilidad. 


​En su libro “La segunda era de las máquinas”Andrew McAfee​ analiza el futuro del trabajo y muestra cómo, en un entorno de inteligencia artificial acelerada, la única solución de los humanos es volver a ser humanos, conscientes de nuestra capacidad diferencial: a nivel de creatividad, capacidad colaborativa, empatía, o intuición. En esa mezcla entre lo racional y lo emocional es donde la creatividad se desarrolla en todas sus acciones. Lo que ocurre es que no somos conscientes de lo que viene. 

¿Cuál es la mayor dificultad a la que se enfrentan las empresas?

Hay dos. La principal está muy documentada, es la crisis entre explorar y explotar. Toda empresa tiene dos caras muy claras: la exploración del negocio y la explotación del negocio. El problema es que son dos razas que conviven en la empresa: los que ven la explotación del negocio quieren resultados rápidos, pero la gente que explora no puede ofrecer resultados rápidos. Combinar esa capacidad de generar negocio con la capacidad de explorar es el gran drama de las empresas. 

El futuro está en la combinación de mercado e ideas, explotación y exploración. Se trata de un modelo orbital de ideas innovadoras que giran en torno a empresas, como los electrones lo hacen alrededor del átomo. El modelo de empresa de los próximos veinte años va por ahí. 

​En Infonomía habláis de la importancia de STEAM, la fusión de ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas. ¿Cómo se articula esta combinación en el mundo empresarial?

​Haciendo que ambos se entiendan: que el artista entienda la tecnología, y que la tecnología entienda al artista. En el futuro, la gestión de la interfaz va a ser crítica: universidad y empresa, arte y tecnología, creatividad y empresa… 

Necesitamos personas que trabajen con un pie en cada lado, personas que yo llamo pegamento, que son por así decirlo bilingües, capaces de manejar al mismo tiempo conceptos, espacios y conocimientos de mundos diversos: un científico que sabe de gestión puede entender mejor la relación entre empresa y ciencia que un científico puro, o un empresario puro.​

De cara al futuro, ¿hay alguna habilidad que considere especialmente necesaria y/o interesante? 

La gestión de la incertidumbre. Tenemos que acostumbrarnos a que no todo es estable: al revés. Hoy trabajas de esto y mañana no, las rutinas desaparecen. 

Se trata de un concepto sustancial de esta sociedad en la que estamos, porque gestionar la incertidumbre nos permite responder dinámicamente a lo que nos vamos encontrando. Conozco a personas que se entrenan en esto desde hace tiempo, reinventándose constantemente. Pero, para lograrlo, uno tiene que conocerse y conocer muy bien sus capacidades. 

Cuando hablamos de capacidades profesionales hablamos de cosas muy tangibles, pero esto es absurdo: he estudiado esto, sé hacer tal cosa…  La realidad es que los títulos interesan cada vez menos, lo que interesa es que uno pueda demostrar sus capacidades.

​¿En qué sentido?

En el futuro será fundamental saber cuáles son tus activos y cómo aprovecharlos. Y esos activos son intangibles, porque hay cosas que no sabemos hacer todavía, pero sí sabemos cómo aprenderlas. Hoy todavía hay poca gente así, son artistas de sus activos, personas que saben utilizarlos de forma muy creativa. En el futuro, creo que será lo normal. Lo que ocurre es que no todo el mundo es capaz de vivir así, el miedo es el principal limitador de nuestra actividad y, además, manejar la incertidumbre es caro. 

Hay una frase que no sé de quién es, se la he escuchado a Luis Racionero​“El precio de la libertad es la incertidumbre”. Si quieres ser libre, tienes un futuro incierto y si quieres tener absoluta seguridad, tendrás que sacrificar tu libertad. La gran pregunta es si seremos capaces de generar trabajo en los próximos años para personas que no quieran manejar su libertad y su incertidumbre. Y mi respuesta es que no. 

​¿Por qué? 

Porque la aceleración del mundo va en una dirección muy dinámica. Las máquinas van a tener una función muy importante en el futuro: aceptan muy bien las rutinas y evolucionan muy rápidamente. Ahí no vamos a poder competir con ellas. 

El futuro de los humanos pasa por ser más humanos y eso representa sacar más partido a nuestra capacidad creativa para responder a entornos inciertos. Lo que ocurre es que a las personas les puede el miedo. El miedo a la incertidumbre es lo que nos lleva a buscar seguridad, pero pienso que el futuro no nos va  permitir tener seguridad, hay que entrenarse en el cambio constante. 

Es el manage yourself, tenemos que aprender a manejarnos como un activo. El cambio en educación va por ahí, por entrenar a las personas para que saquen el máximo partido de su talento, sabiendo qué les hace fluir, qué les gusta de verdad. Uno puede negar que hay un futuro de inteligencia artificial que cambiará la estructura del trabajo, pero los últimos 100 años han demostrado que no podemos frenar el avance.

Por eso necesitamos todos sacar partido de lo que sabemos hacer. ¿Te gusta bailar? Baila. ¿Te gusta estudiar? Estudia ¿Te gusta viajar? Viaja. Haz lo que te gusta, pero hazlo de forma memorable​.​​

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