Skip Ribbon Commands
Skip to main content
25/99
"Si busco tu nombre en Google, ¿qué encuentro?"
Enrique Dans / @edans
IE Business School
07/05/2015
  • COMPARTE
  • LinkedIN
  • Facebook
  • Google+
  • Mail
  • Twitter
  • #reimaginaeltrabajo
A UN CLIC
Quién es:

​Enrique Dans 

 
A qué se dedica:

​Profesor en IE Business School y blogger 

 
Ámbitos de trabajo:

​Tecnología, educación, neohumanismo

 
Quiero contactarle:
 
Tiempo de lectura:

​Una inmersión bajo el agua 

 
What if?

​¿Y si dejamos entrar el neohumanismo en las aulas? 

 
@cyctweet
​​​

​En 1989 la familia Dans fue premiada con un billete de lotería. El padre decidió celebrarlo regalándole a su hijo un IBM PC con procesador Intel 8088 y 10 megas de memoria. Enrique hubiera preferido un coche: “Acababa de sacarme el carnet, no era muy guapo y tener un coche era un buen aliado para ligar, pero… ¿un ordenador? Por entonces no estaba tan claro que los frikis dominarían el mundo”, bromea. 

Treinta años después, el reconocido blogger y profesor del IE recuerda aquello con agradecimiento, cariño y respeto. Apasionado de la tecnología y la educación, defensor acérrimo del saber que ayuda a vivir con libertad, Dans nos recibe en su despacho para compartir con nosotros esta entrevista que incluye preguntas de nuestros lectores. 

​Estamos viviendo un neohumanismo que nos lleva a expresarnos como personas. Nuestro cargo ya no refleja necesariamente nuestro futuro como personas. 

​La escritura, la imprenta, el ferrocarril… ¿En qué se diferencia esta innovación digital de las precedentes?​

​En la caída de las barreras de entrada. La imprenta, por ejemplo, permitió la creación de la distribución literaria, pero lo que llama poderosamente la atención de la revolución actual es la capacidad de las personas de crear y compartir contenido más o menos relevante: ahora todos somos una televisión, todos somos una emisora de radio.

Esa bidireccionalidad rabiosa es la que me llama la atención; ya no somos simples consumidores, pongo Periscope y me pongo a retransmitir en directo, y además puedo encontrar una audiencia que se segmenta. La caída de esas barreras en la producción es muy llamativa. ​

¿Podría hablarnos de algunas características concretas de esta disrupción y sus consecuencias para las empresas? 

La primera es la bidireccionalidad. No importa cuál sea mi trabajo, tengo que buscar a los otros, darle una dimensión bidireccional, el lobo solitario lo tiene complicado hoy en día. La segunda es la relevancia: ¿qué hace que mi trabajo se vea más o menos? 

Todavía vivimos en una época donde esa relevancia está asociada a lo social, al hecho de que nos enlace más gente, haya más likes, más gente compartiendo en Twitter. ¿Es eso correcto? Porque la parte social debe ser representativa pero no la única. En estos momentos, Google​ es hegemónico, pero tendrán que aparecer alternativas.

Hablando de Google, llama la atención la capacidad del gigante de transformar la atención en una moneda, una fuente de negocio. ¿Qué puede aprender una compañía de su modus operandi y qué no deberíamos hacer si queremos avanzar en el mercado? 

Creo que una empresa tradicional lo primero que debería hacer es repensar sus relaciones con el entorno: con sus clientes, con el mercado. Las empresas tradicionales piensan que aparecer en televisión es comunicar. Bueno, me parece muy bien pero, ¿cuánto te aporta eso en realidad? 

Porque, ¿qué pasa cuando tu mercado se vuelve participativo? ¿Qué ocurre cuando aparecen otros actores, como tus propios trabajadores? ¿Qué les estás aportando? ¿Un despacho? ¿Es ese su ideal de trabajo?  

El nuevo escenario requiere nuevas medidas. La oficina, por ejemplo. Si voy a tener que venir a trabajar, haz que tenga algún incentivo. La serendipia del encuentro con otros, por ejemplo. Google​ retiene en parte a su talento porque se encarga de eliminar posibles fricciones de la vida de sus empleados, ofreciéndoles tantas facilidades que la vida se vuelve más engorrosa si te vas. 

Es importante que nuestros trabajadores sientan que su misión no es mover papeles de aquí allá sino cambiar cosas, sublimar su trabajo en algo tangible.

​Quizá ese cambio de proyectarnos a través del trabajo es uno de los más llamativos... ¿Cómo ve en el futuro la relación entre ser y tener en el trabajo? 

​El concepto de trabajo está cambiando mucho. Puede que en tu empresa tengas una alta consideración pero, ¿quién eres en realidad? 

Cuando busco tu nombre en Google​, ¿qué encuentro? ¿Una multa de tráfico publicada en el BOE? Lo normal en el mundo profesional es moverse. Y eso tiene un reflejo en la red que la gente puede encontrar. 

Por otro lado, ¿dónde queda lo que lees, lo que aprendes? Hoy en día contamos con repositorios donde compartir todo ese contenido, estamos viviendo un neohumanismo que nos lleva a expresarnos como personas: nuestro cargo ya no refleja necesariamente nuestro futuro. 

​¿Qué posición ocupa España comparada con otros países en análisis de negocio?

​Comparados con nuestro entorno europeo, España es uno de los líderes en cuanto a big data, después de Reino Unido y Alemania. ​

La red nos permite colaborar, una idea que funciona muy bien en teoría pero incluye habilidades y destrezas que van en contra de una cierta educación individualista. ¿Cómo cohabitan estos dos mundos?

Precisamente. Las realidades humanas que servían para progresar en la empresa del pasado han cambiado muchísimo. En primer lugar, esas habilidades probablemente ya no sirven y, segundo, seguramente son menos productivas. Estamos en una época en la que tratamos de enseñar a las personas a ser más colaborativas, trabajar en grupo y hacerlo a través de la red. 

Nos enfrentamos a un escenario donde los valores relacionados con la autoridad formal pierden fuerza por momentos. Llevo años rechazando ofertas de mi empresa porque yo lo que quiero es ser profesor: es lo que hago bien. 

¿Por qué un desarrollador de talento tiene que pasar a ser directivo cuando a lo mejor lo que gusta es desarrollar, no dirigir equipos? ¿Por qué las empresas no son capaces de ayudar a las personas a progresar en la dirección que ellos elijan, en lugar de marcársela desde arriba? 

Vamos hacia una actividad profesional cada vez más creativa y emprendedora. No podemos eliminar la ambición personal, se trata de ofrecer a las personas la posibilidad de desarrollarse no sólo en virtud de su trabajo y su recorrido profesional. 


​¿En virtud de qué más, entonces? 

El reto del trabajo pasa por replantearse la pregunta: ¿Para qué ficho a un trabajador? Foxcom ha sustituido por robots a la mayoría de su plantilla dedicada a tareas manuales. Por eso, ¿qué estoy buscando? ¿Tener un trabajador que no se marche nunca antes que el jefe? Una persona puede ser enormemente productiva en su casa en zapatillas o viajando por el mundo. ​

Ahora que las oficinas abiertas están de moda, si vas a montar una, asegúrate de que nadie se atrinchera, convierte el papel en algo incómodo y diseña mesas modulares. 

El papel es el mayor enemigo de las organizaciones: lo que está en papel no fluye, no se comparte. La nube es el nuevo lugar lógico donde compartir contenido. No sé si será la nube de mi propia compañía o la de Google​, pero es la dirección. 

Carmen Garcia​ pregunta cuál es tu opinión sobre la integración y la evolución de las tecnologías analíticas y cognitivas en los procesos de eCommerce.

Los algoritmos con los que analizamos están evolucionando una barbaridad, en muchos sentidos. Ya no podemos pensar en tratar de comprender los algoritmos modelo, porque para eso están las máquinas. Nuestro trabajo pasa por comprobar que funcionan y son capaces de predecir de forma adecuada. 

Creo que vamos hacia un massive learning en la nube gracias a herramientas que nos permiten aprender de los datos de nuestros clientes, y eso nos obliga a ser muy transparentes. La gente está escapando de ciertos servicios por desconfianza. Los chavales se van de Facebook no porque esté su padre, sino porque no saben con quién están compartiendo la información que están compartiendo. 

En el futuro, las empresas tendrán que esforzarse en ser lo suficientemente transparentes como para generar esa confianza en sus clientes. Snowden y Wikileaks son pasado.

​A Íñigo Sola le gustaría saber cómo crees que evolucionará la ética profesional y empresarial de los próximos años en esta era digital marcada por la colaboración.​

La ética está afirmándose de una forma cada vez más clara: cuanto más compartimos, más y mejor se refleja la ética de las personas. Hoy en día es muy fácil reconocer a un trepa. Vivimos en un sistema cada vez más abierto donde todo lo que hacemos está recogido en algún fichero. 

​​Si piensas en todo lo que tuvo que hacer Wikileaks​ para lograr que sus ficheros fueran incapturables en un momento determinado… Vivimos en una sociedad de cortinas abiertas, como en Holanda, donde paseas por la calle y ves el interior de las casas. 

Cada vez dejamos ver más, lo que no impide tener una vida privada, y ese deseo de dar visibilidad a nuestro trabajo nos obliga de alguna forma a mantener unos estándares de ética más altos. En la red, ahora antes se pilla a un mentiroso que a un cojo, que decía mi abuela​.​​

​¿Crees que las universidades van a desaparecer en un plazo corto de tiempo?, pregunta David Blay

Creo que desaparecerá el concepto de universidad basado en la memorística, y este es un cambio que nos afecta más de lo que parece. En nuestra sociedad todavía hay gente que mantiene su puesto de trabajo de por vida porque un día fue capaz de repetir ante un tribunal una serie de contenidos. ¿Qué valor tiene eso?

El problema es que nuestra sociedad sigue aceptando que un señor tenga derecho a seguir haciendo su trabajo, aunque lo haga mal, por mucho que sea un catedrático que en su día sacó una plaza. Ese es el modelo de universidad que no creo que exista en el futuro, y me alegro mucho. 

Trabajar bajo evaluaciones y expuesto a calificaciones ejerce un presión fuerte sobre nuestro trabajo, presión que me parece muy buena. Se está produciendo una remodelación de la enseñanza que me parece fascinante. Me parece fascinante que, a base de estudiar, analizar y aprender a discutir, una persona pueda generar una serie de esquemas vitales. 

En este sentido, Ana Sainz Hermoso pregunta cómo crees que tiene que cambiar la educación hoy en España para que evolucione nuestra forma de trabajar mañana. 

​​Es una pregunta muy buena que requiere una reflexión profunda sobre tecnología y educación. Nos dirigimos hacia un entorno de futuro donde vamos a estar rodeados de objetos programables así que lo primero que deberíamos hacer es dignificar la tecnología en la escuela. 

Ahora mismo, es una asignatura optativa, cuando debería ser una asignatura tan importante como las matemáticas o la física, que ayude a los niños a saber programar una máquina, desde pequeños. Necesitamos verticalizar la tecnología. 

Y luego, poner esa tecnología en manos de aquellas personas que quieran utilizarla en clase. Sólo con esas dos medidas ya conseguiríamos mucho. Me preocupa que haya países que ya lo están haciendo

​La pregunta de Andoni Egúzquiza dice así: Después de distribución e intermediación, ¿cuál será el próximo mercado que cambiará internet?

​​​Quiero creer que la siguiente industria que sufrirá una importante disrupción será la política. El sistema actual está diseñado para el provecho de unos pocos, pero necesitamos repensar cómo nos administramos, quién financia a quién, lograr una mayor transparencia, lograr establecer un vínculo inequívoco con la persona que estoy votando, sin argumentos extraños. 

Necesitamos reconstruir la política desde el punto de vista de la transparencia, la representatividad y los controles como ciudadanos. El gran cambio está por venir, espero.

A Iñaki Arratibel le gustaría saber qué gran innovación tecnológica te gustaría vivir… 

La capacidad de replicar sinopsis neuronales en un soporte distinto; poder mapear mis recuerdos como persona y hacer que mi vida no tenga que ver sólo con la evolución de mi cuerpo. Mi vida, lo que más valoro, es lo que se ha ido metiendo aquí (señala su cabeza). Me encantaría pensar que llegará un momento donde podré medianamente reconstruir todo eso y seguir vivo. Es esa idea de la existencia que trasciende a la naturaleza de la persona.


Lo necesitamos para evitar que la red se convierta, no ir sólo a golpe de emoción. Conforme pasa el tiempo me doy cuenta de que, cuanto más le das a la red, más te devuelve ella. Mi hacking del sistema es llenar la red de cosas que valen la pena y le puedan interesar a la gente. Cuanto más abierto esté, mejor. Si, por el hecho de ser público, viene gente y aporta, mejor. ​

​Aitor Alustiza pregunta si nuestro rastro digital y la pérdida de intimidad son un peaje a pagar y si crees que somos conscientes de ello. 

La intimidad es un concepto que varía a lo largo del tiempo. Hoy en día, la tecnología nos permite ver y saber con quién nos relacionamos. Esto no quiere decir que hayamos perdido el derecho al anonimato, pero es cierto que, si lo comparamos, no gano nada siendo anónimo. 

Ahora bien, de ahí a que todo el mundo tenga que saber todo lo que hago hay un buen trecho. La paradoja es que vivimos en un mundo de redes donde, si quiero saber con quién comparto qué tipo de información, me enfrento a ocho páginas de texto prácticamente ilegible… 

Por último, ¿cómo conjugar la rapidez del mundo en el que vivimos con la necesidad de profundizar y poder dedicar tiempo de calidad al trabajo?

Es paradójico: cuanta más información hay en la red, más fácil es llegar a ella. Cuanto más contenido absorbemos, y gracias a todos los repositorios disponibles en red, más fácil nos resulta volver a lo que un día encontramos. En este sentido, las personas encuentran más capacidad para expresarse en aquello que les gusta. Hay una compañía a la que aprecio mucho, Weblogs S.L.​, que cuenta con cerca de 200 bloggers, gente a la que le encanta escribir. 

​En sus procesos de selección buscan a personas apasionadas por un tema. Algunas ya tenían una página personal, ahora tienen la capacidad de expresar lo que les gusta ante una audiencia más grande. Es una evolución muy interesante. A mí me gusta llamarle “la venganza del amateur”, porque nos convierte en profesionales apasionados.

¿Qué le apasiona a Enrique Dans?  

La enseñanza. Y cómo ésta puede aumentar nuestros grados de libertad. Si te formas más y más, y no aumentas tus grados de libertad, estás haciendo algo mal. Me gusta pensar que he conseguido tener los grados de libertad que quería para mi vida: me encanta dar clase, me gusta mucho mi trabajo. 

Si me dieras más horas al día, probablemente haría lo mismo. Tengo hobbies, sí, pero me encanta lo que hago. Creo que es importante estudiar lo suficiente como para escoger aquello que te gusta hacer. Cuando te encanta tu trabajo es fácil llegar a ser brillante. 

COMENTARIOS
Nombre:

Comentario:

He leído y acepto la política de privacidad



Attachments
 

xaquin  (15/05/2015 15:27)

​Hasta al gran Asimov se le frenó la imaginación y fue incapaz de desubicar a la universidad en las Fundaciones...se necesita mucha para "pensar" en internet...ni el edificio ni el profesor puede ser ya nunca lo mismo...y cuidado, no hablamos de que desaparezca el ser inteligente que haga de profe, como no puede desaparecer el hardware que haga de soporte material... pero facultad y cátedros son "prehistoria"...