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"El siglo XXI será el siglo de la cooperación"
Jose María Zabala / @zabala_ic
Zabala Innovation Consulting
25/05/2015
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A UN CLIC
Quién es:

​José María Zabala 

 
A qué se dedica:

​Director General Zabala Innovation Consulting

 
Ámbitos de trabajo:

​Innovación, consultoría.

 
Quiero contactarle:

​info@zabala.es

 
Tiempo de lectura:

​Un paseo en compañía

 
What if?

¿Y si transformamos el conocimiento y la tecnología en innovaciones comerciales? 

 
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​​​

​12 de Junio de 1985. Felipe González​ firma en el Palacio Real de Madrid​ el Tratado de Adhesión de España a la Unión Europea. Mientras, en Navarra, un ingeniero químico doctorado en Ciencias Naturales Aplicadas por la Universidad de Lovaina funda Zabala Innovation Consulting, una consultora dedicada a la gestión integral de ayudas, subvenciones y proyectos de I+D. ​

Casi tres décadas más tarde, Jose María Zabala nos recibe en su despacho con la ilusión y la preparación de un recién licenciado. Su discurso desprende la sabiduría de quien ha logrado convocar a un equipo multidisciplinar de 180 profesionales, 8 sedes y cerca de 1.500 clientes. Jose Mari, como le llaman los que le conocen de cerca, parece tenerlo claro: “Una empresa vale lo que vale su innovación”. 

​​"Si Bill Gates hubiera nacido en Ghana, ¿podría haber creado Microsoft? (Silencio). Yo creo que no. Y, si hubiera nacido en España, ¿podría haber creado Microsoft​? Yo creo que no"

​¿Cómo se pasa de una oficina con diez empleados en Navas de Tolosa a siete sedes repartidas por toda la geografía? 

Ocho ahora, acabamos de estrenar oficina en Londres. Lo más difícil es pasar de uno a diez empleados. Yo empecé solo en 1986, cuando España entraba en el Mercado Común, ahora Unión Europea

El nacimiento de una empresa nunca es fácil. Las cifras apuntan a 50% de fracasos durante los tres primeros años de vida. En el caso de Zabala Innovation Consulting​, hemos estado mirando a Europa desde el 1 de enero de 1986, cuando entramos en la UE. A los tres meses de aquella firma ya estábamos inmersos en el Primer Programa Marco de la Unión Europea; ahora hemos terminado el Séptimo Programa Marco, estamos en el Octavo (Horizonte 2020​) y muy implicados con nuestra estrategia de internacionalización hacia países como México o la India​.

​Como experto en I+D, ¿cómo definiría el concepto de innovación? 

Tenemos una regla casi patentada que dice así: “Si no hay IVA, no hay innovación”. Ahora se habla mucho de innovación, pero no conviene confundir términos: la alta tecnología no es innovación. Empresas como IKEA o Inditex​ demuestran que es posible innovar en sectores muy tradicionales. Al final, la innovación no es sólo invención, investigación o desarrollo tecnológico; la innovación, para ser tal, debe incluir comercialización. 

Innovar es convertir ideas en proyectos: con objetivos, cronogramas y un presupuesto muy claro. La tecnología está muy bien, pero necesitamos saber de antemano: ¿Por qué lo hacemos, para quién lo hacemos? En este sentido, por ejemplo, la universidad genera conocimiento pero no innovación.

​Pero, es un gran medio al servicio de las empresas, ¿no? 

El I+D es un camino. Hay otro, que es el camino de la transferencia tecnológica, pero no conviene confundir la parte con el todo. Insisto en esta idea porque me parece muy importante a la hora de hablar de innovación: “Si no genera IVA, no es innovación”. Europa está viviendo ahora las consecuencias de un planteamiento erróneo. Sí, hemos hecho mucha investigación en el Séptimo Programa Marco, pero al final no tenemos un Google, ni un Apple​Ahora Europa quiere rectificar, con el actual Horizonte 2020, dirigiendo los esfuerzos a los retos sociales y llegando a la comercialización de resultados, a la innovación real.

El conocimiento que genera la universidad tiene que ver con la formación de personas y la generación de patentes, ambas cosas necesarias y positivas, pero después las empresas deben poder transformar ese conocimiento y esa tecnología en innovaciones comerciales.​

​Usted habla de proyectos innovadores, no de sectores. ¿Podría profundizar un poco en esta idea? 

​En estos treinta años de experiencia me he dado cuenta de que cualquier sector es susceptible de acometer una innovación importante: la clave no es el sector, la clave es el proyecto. 

​Amadeus vale más que Iberia, Microsoft vale más que Ford, General Motors​ y Chrystler juntos, Apple es la empresa que más vale del mundo, Inditex​ es la empresa que más vale de España. Al final, todos ellos tienen en común esa capacidad de aplicar la tecnología de una forma útil, en sectores diversos.​

​Hablando de convertir la innovación en un factor clave que mejore la competitividad de las organizaciones, ¿qué tienen en común las que triunfan o fracasan en el intento?

Bueno, en estos años de trabajo desgraciadamente hemos visto fracasar algunos proyectos de innovación. Lo primero y más importante a tener en cuenta es que, para una organización, el mayor riesgo a medio y largo plazo es no innovar: quien no innova muere. 

El reto de la innovación es que, cuando es auténtica, siempre conlleva un riesgo. Por eso necesitamos lograr ese equilibrio entre las tres patas de nuestro proyecto: la técnica, la comercial y la financiera. Un proyecto puede ser muy innovador a nivel técnico, pero si falla a nivel de comercialización estará abocado al fracaso.

Y luego está el tablero de la mesa, el factor humano. Hay proyectos medianos a nivel técnico que salen adelante gracias a un equipo humano potente, y al revés: un proyecto muy bueno con un equipo mediocre puede sufrir mucho en el mercado. Al final, conviene ser muy lanzado con la generación de ideas nuevas e innovadoras pero más conservador cuando estamos hablando de prototipos, puesta en fabricación y comercialización. El prototipo hay que testarlo. Siempre. A fondo. Un proyecto fallido puede hacer peligrar el futuro de toda una empresa.​

​Vamos hacia un mundo profesional donde cada vez se están automatizando más trabajos. ¿Qué posibilidades tiene el factor humano en ese nuevo escenario, y cómo podemos aprovecharlas?

Creo que en el mundo empresarial el factor humano es y será lo más importante. La tecnología es un medio para alcanzar nuestro objetivo, pero no podemos permitir que la tecnología nos despiste de nuestro verdadero objetivo. 

Cualquiera puede entender que un coche nos sirve para desplazarnos; cuanto mejor es el coche, mejor llegaremos a nuestro destino (más rápido, de forma más segura, etc.). Pero nuestro objetivo no es el coche, sino dónde nos lleva.​

Los países ricos lo son porque innovan, no innovan porque sean ricos. Si analizamos el porcentaje de desempleo en Europa, vemos cómo las regiones y países más innovadores han aguantado mejor la crisis. A nivel europeo, España y Grecia tienen un bajo índice de innovación; a nivel nacional, Madrid, Navarra y el País Vasco, las regiones con mayor índice de innovación nacional, son las que menor índice de desempleo tienen. 

Hablando de innovación y factor humano, en España estamos viviendo una importante fuga de talento. ¿Qué podemos hacer para que esto no siga sucediendo? 

Crear un buen ecosistema que facilite la colaboración entre Administración, universidades, centros tecnológicos y empresas. Necesitamos crear un sistema de innovación abierto que nos permita captar tecnologías y desarrollarlas, facilitando la colaboración entre universidades y centros tecnológicos. La Administración juega un papel muy importante en la innovación de un país. Si Bill Gates hubiera nacido en Ghana​, ¿podría haber creado Microsoft? (silencio). Yo creo que no. Y, si hubiera nacido en España, ¿podría haber creado Microsoft? Yo creo que no. (Silencio) 

Los países que mejor han soportado estos años de crisis invierten en torno al 3% de su PIB en I+D:  Alemania, Suecia, Finlandia… Todos rondan esa cifra, también EEUU y Japón. Otras zonas como Inglaterra o Francia están en torno al 2%. En Europa, la media también está en el 2%, pero con un objetivo marcado en el 3%. Mientras, en España, estamos en el 1,24%, y desde 2010 no hemos hecho más que bajar, tanto a nivel público como a nivel industrial. Por eso es tan importante entender que los países ricos no innovan por ser ricos, sino que son ricos porque innovan: para salir adelante es imprescindible doblar la inversión tanto a nivel privado como público, y hacerlo con urgencia. Ya vamos tarde.

Al final, cuando hablamos de innovación la mayor diferencia la encontramos entre los creyentes y los practicantes. En España se habla mucho de innovación, pero para innovar de verdad hay que  tener una estrategia clara. La dirección de la empresa debe apostar con fuerza, se necesitan recursos humanos y materiales, y una clara planificación.

​Los programas de I+D incluyen cada vez más distintos actores y zonas geográficas. ¿Qué papel juega la tecnología a la hora de gestionarlos? 

Es un tema básico y fundamental. Cada vez más, necesitamos desarrollar tecnologías que faciliten la cooperación entre las empresas. El Siglo XXI será el siglo de la cooperación: la empresa que más avanza no es la que más I+D tiene, sino la que más capacidad tiene para colaborar con aquellos centros tecnológicos y universidades donde se produce. Detrás de cada gran innovación hay una universidad o un centro tecnológico.

Y en ese ámbito de colaboración, y de innovación abierta, es donde debe moverse la empresa. Lo importante no es conseguir la ayuda, sino lograr el éxito del proyecto. Ese es nuestro valor añadido. Nosotros le decimos a la empresa:  “Tú dedícate a innovar, que nosotros te ayudamos: a nivel nacional, europeo, global, lo que necesites”. El milagro de la innovación se produce cuando eres capaz de crear ese marco para la innovación donde distintos actores son capaces de cooperar. ​

​Elena Pisonero mencionaba en su entrevista para “Reimagina el trabajo” el problema del tamaño medio de la pyme española -seis trabajadores- a la hora de innovar. ¿Cómo puede prepararse la pequeña y mediana empresa española para un futuro basado en la innovación? 

​Toda empresa -grande o pequeña- ha nacido alguna vez. Es cierto que España tiene un tamaño medio pequeño y eso dificulta la innovación, por eso conviene que las pymes participen y colaboren con grandes empresas: ellas tienen más flexibilidad que las grandes, y las grandes pueden ayudarles a ser competitivos a nivel global. ​Lo importante es facilitar cauces para que una empresa pequeña se pueda hacer grande. ​

Sí, el futuro del trabajo es global, y cada vez, va a mayor velocidad, ¿tiene esa sensación? 

Tengo más bien la certeza. Nuestro nivel de conocimiento se está duplicando a una media de tres años. En este momento hay más científicos vivos que en toda la Historia precedente, desde Aristarco de Samos​, en el siglo III a.C, el astrónomo y matemático griego que ya sabía que la Tierra giraba alrededor del Sol. 

Querer abarcarlo todo es cada vez más difícil. Sin la colaboración entre empresas y con empresas de otros sectores hoy en día sería imposible innovar. Una de las labores de los centros tecnológicos y universidades es precisamente ésa: acercar el conocimiento a la empresa, buscar esa expertise que puede ayudar a una empresa a innovar y facilitar el trasvase de conocimiento.​

¿Qué habilidades cree que serán especialmente importantes para el futuro del trabajo? 

En un mundo tan cambiante, más allá de la coyuntura, para mí lo más importante son los valores. Primero, la confianza, creo que es clave: confianza entre nosotros, con las empresas, confianza en la Administración. 

En segundo lugar, la integridad y el respeto: a los proveedores, a los compañeros, al medioambiente. Uno tiene que tener una ética. Y luego, la cooperación: trabajar en equipo aportando ideas, con innovación, mostrando iniciativa, asumiendo riesgos. Por último, creo que es importante el compromiso: me gusta la libertad que incluye responsabilidad. 

Personalmente, creo que la gente joven cada vez es más innovadora. En España tenemos un potencial de gente increíble, y no tiene perdón esta sociedad que está permitiendo tener a gente joven, tan bien formada, en paro. Uno puede trabajar para conservar el puesto de trabajo, o trabajar para incrementarlos en la manera de lo posible, es nuestra responsabilidad. 

En este sentido, Internet nos ha permitido compartir conocimiento, vivir más conectados, pero el peligro está en perder la serenidad, el poso. Necesitamos tiempo para reposar. Por eso la parte humana siempre es y será necesaria: la quietud, el silencio, ése que se produce entre dos notas musicales. Al final, la tecnología es un medio, y uno puede utilizarlo para comunicar o realizar cosas fantásticas o, decir o hacer tonterías.

COMENTARIOS
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Belén   (28/05/2015 11:18)

​Carlos, 

Muchas gracias por tu comentario y bienvenido a "Reimagina el trabajo".

No podemos más que suscribir tus palabras. Quisimos contar con Zabala para este proyecto porque estamos convencidos de que empresas así demuestran que es posible trabajar de otra manera. Un abrazo y gracias por leernos.

Carlos Martínez Riera  (28/05/2015 9:36)

Felicito al Sr. Zabala por ser capaz de trasladar mensajes tan importantes en tan pocas palabras. Está claro que el Sr. Zabala habla desde el conocimiento de la naturaleza de la innovación por su larga trayectoria personal y profesional. Apenas puedo decidirme por cuál es el mensaje más importante, pero me quedo con este: confianza, integridad, cooperación y compromiso. Y sobre todas ellas, la cooperación. Enhorabuena por la entrevista.