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"La innovación es el resultado de la energía creadora de las personas"
Silvia Leal / @slealm
IE Business School
26/05/2015
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A UN CLIC
Quién es:

​Silvia Leal

 
A qué se dedica:

​Doctora en Innovación, autora de "Ingenio y Pasión"

 
Ámbitos de trabajo:

​Innovación, tecnología, educación, liderazgo

 
Quiero contactarle:

​sleal@faculty.ie.edu​

 
Tiempo de lectura:

​Ocho minutos y un poco de creatividad

 
What if?

​¿Y si fomentamos el innoliderazgo que incluye ingenio y pasión? 

 
@cyctweet
​​​

Silvia Leal es profesora, escritora y conferenciante sobre innovación y nuevas tecnologías. Leal concibe la innovación como un "proceso esencialmente humano que debe ser gestionado a través de tres dimensiones: el ecosistema creativo, el potencial innovador y la pasión, motor biológico que nos impulsa a actuar"

De regreso en Madrid tras una estancia de trabajo en Colombia, conversamos con la autora de "Ingenio y pasión" para descubrir su método Innova3DX aplicado al mundo de la tecnología y el trabajo.

​"Últimamente está de moda reconocer el fracaso y premiarlo. No estoy de acuerdo. Creo que no todos los fracasos deben ser premiados: hay fracasos tontos​ que podrían haberse evitado"

​¿Por qué "Ingenio y Pasión"? 

La innovación no es fruto directo de la financiación, sino el resultado de la combustión de tres elementos: las personas, la organización y la motivación

Hoy día, nadie duda de la necesidad de innovar a partir de la financiación, la formación y el talento preparado, buscando recursos que nos ayuden a innovar. Pero, al mismo tiempo, no debemos olvidar la importancia de la motivación a la hora de extraer el talento de las personas con las que trabajamos.​

Ahí es donde entran el ingenio y la pasión. Necesitamos ingenio para innovar: día a día, logrando avances que nos permitan surfear las olas de nuestra vida. Y pasión, porque es lo que nos mueve. En la cultura oriental, el ingenio y la pasión son dos conceptos muy interiorizados. En Occidente estamos comenzando a darles la importancia que tienen. 

​Hablas de Israel y Nueva Zelanda como dos países paradigmáticos a la hora de innovar, ¿por qué? 

Israel es el país que más invierte en innovación del mundo, en torno al ​4,7% sobre su PIB. Nueva Zelanda, por su parte, invierte menos de la mitad, pero ha sido capaz de generar un ecosistema muy innovador gracias a la interacción entre personas, asociaciones, empresas e instituciones. 

En este sentido, Nueva Zelanda es un gran referente. Nos enseña cómo conseguir grandes logros a nivel de innovación con menor inversión, siendo capaces de extraer y potenciar todo el talento disponible a nivel individual. ​​

Hablamos de tecnología y conocimiento aplicado a la innovación de las organizaciones. Pero, ¿qué papel juegan las personas a la hora de innovar? 

Para generar una cultura innovadora hemos de ser capaces de crear un clima de trabajo cómodo. Los líderes juegan un papel muy importante en este sentido, necesitamos medir su liderazgo y el papel que juegan en la organización, reconociendo el trabajo bien hecho, dando autonomía a la gente y ofreciéndoles recursos para que innoven, poniendo a disposición de los trabajadores el tiempo suficiente para hacer bien su trabajo. 

Una organización que innolidera es una organización que enseña a sus líderes a innovar y gestionar bien los recursos. 

Los horarios y el presencialismo son dos grandes temas a debate en estos momentos. ¿Qué opinas del teletrabajo? 

​El teletrabajo es el gran reto de las empresas del futuro. Queremos que nuestra gente esté ahí dando el 100%, pero dar el 100% de forma continua y lineal en el tiempo es agotador. La clave pasa por aprender a gestionar el tiempo de forma no lineal, sustituyendo el trabajo por horas por proyectos y objetivos. Es fácil decirlo y difícil conseguirlo, pero, en mi opinión, la apuesta va por ahí. 

​Algo similar ocurre con la creatividad. Las empresas buscan perfiles creativos, capaces de innovar, pero ¿crees que hemos sido educados para ello? 

El problema es que fomentamos la creatividad en los niños, tratando de potenciarla durante su infancia. Luego, cuando llegan a la escuela y van a la universidad, nos centramos en desarrollar sobre todo su pensamiento lógico, dejando a un lado la vertiente creativa. Y, finalmente, cuando llegan a la empresa, promovemos de nuevo la actitud creativa a través de distintas acciones formativas, saltando del pensamiento creativo al lógico y viceversa. No tiene mucho sentido.

Lo ideal sería trabajar el pensamiento lógico-creativo, el mismo que nos permite desarrollar ideas con potencial; ideas que son creativas -en el sentido novedoso del término-, pero que, además, -y esto es vital- se convierten en proyectos con sentido económico, técnico y comercial. 

Las personas más creativas son aquellas que tienen lo que técnicamente se define como "androginia psicológica". El término se utiliza para definir a aquellas personas más creativas: hombres que tienen agudizado su lado femenino, con una fuerte conexión con las emociones, capaces de reconocer y gestionar sus emociones y las emociones de los demás, y mujeres con un sentido de auto-eficacia fuerte, que tienen claro lo que quieren y apuestan por ello. Animo a hombres y mujeres a cultivar y explotar esta capacidad. (Sonrisa).

​"El mayor aprendizaje viene de desaprender", afirmas también. ¿Qué opinión tienes sobre el fracaso y el modo en que se plantea en las organizaciones?

​Últimamente está de moda esta idea de que los líderes deben reconocer el fracaso y premiarlo. Yo no estoy de acuerdo. Creo que no todos los fracasos tienen que ser premiados. Hay fracasos tontos que deberían ser evitados: no tenía sentido tirarse a la piscina en un determinado proyecto, y no tenía sentido hacerlo de esa manera. 

Un fracaso es bueno y no debería ser penalizado cuando detrás hay un motivo. Hay cosas que no salen bien, hay momentos en los que tenemos mala suerte, pero no tiene sentido aceptarlo como tónica general. 

¿Cuál es el mayor enemigo ​al que se enfrentan las personas a la hora de innovar? 


El miedo. El miedo es la emoción más presente en Occidente, y es también el mayor enemigo de la pasión. Cuando una persona tiene miedo, por muy motivada que esté, no tiene la energía necesaria para ponerse en marcha. 

En mi opinión hay tres tipos de miedo: el miedo al cambio, que ya conocemos todos; el miedo al fracaso, que también conocemos; y un tercer miedo, cada vez más presente en las empresas: el miedo a hacer el ridículo. Cuando tienes miedo a hacer el ridículo, es muy difícil desplegar todo ese ingenio y pasión.

​Y, ¿lo contrario del miedo? 

La sonrisa natural. ​Hoy en día contamos con tecnologías que nos permiten medir todos estos parámetros a nivel de personas y organizaciones, pero hay un signo muy natural, que es la sonrisa; aparece cuando alguien se siente bien y siente que está haciendo bien su trabajo, es la consecuencia natural de una buena autoestima, es algo que, simplemente, se nota.

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