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"Hay vida después de cualquier miedo"
Rafaela Santos / @rafisantospsi
Instituto Español de Resiliencia
09/10/2015
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A UN CLIC
Quién es:

​Rafaela Santos

 
A qué se dedica:

​CEO Fundación Humanae, Presidenta Instituto Español de Resiliencia

 
Ámbitos de trabajo:

​Resiliencia, educación, neuropsiquiatría

 
Quiero contactarle:

​https://about.me/rafi.santos​

 
Tiempo de lectura:

​El tiempo que tardas en calmarte 

 
What if?

​¿Te descargas una app que te ayude a cultivar la resiliencia?

 
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​Lo que no mata engorda. Y además te hace más resiliente. Nuestro cerebro, ese órgano de kilo y doscientos gramos donde nacen el amor y las ideas, la ternura y la angustia o esa increíble capacidad del ser humano para levantarse y seguir, ha sido diseñado para sobrevivir y ser feliz. La pregunta es: ¿cómo prepararlo?

​La neuropsiquiatra Rafaela Santos llegó al concepto de resiliencia gracias al trabajo previo de Viktor Frankl, un dintel romano y una visita a una farmacéutica alemana. Veinte años de trabajo han hecho el resto: ante la depresión y la ansiedad, la clave no es paliar, la clave es prevenir. Su última aportación es una aplicación que ayuda a gestionar el estrés. ¿Eres resiliente?

​"Cuando era chica quería ser médico para curar las heridas. Cuando fui grande me di cuenta de que las heridas emocionales no tienen sangre, pero duelen más"

​¿Cómo define la resiliencia?

La resiliencia es la capacidad de superar las dificultades y los reveses de la vida sin quedarse atrapado en el sufrimiento y el dolor, saliendo fuerte y airoso de esa vivencia. Todo el mundo tiene la capacidad de ser resiliente, pero hay que desarrollarla. A veces, por la educación recibida, por la sobreprotección, o por mil factores diferentes, podemos carecer de ella, pero todos la tenemos.

​Según sus estudios, un tercio de la población es más resiliente que el resto. ¿Cómo lo saben?

​En su día hicimos una escala de cien items, reflejados en diez dimensiones. A la hora de validarla nos pareció que era muy extensa, por eso diseñamos una reducida, de cincuenta. Sobre ella acabamos de presentar una nueva aplicación descargable, Checking Stress​, que te ayuda a descubrir en qué dimensiones flojeas y cómo hacerte un traje a medida para ver qué facetas tienes que desarrollar. Este trabajo es el resultado de veinte años de experiencia, la escala lleva más de cinco años en funcionamiento. 

Lleva más de veinte años trabajando sobre este tema. ¿Qué ha descubierto sobre el ser humano que no sabía antes?

​He aprendido muchísimo. Soy psiquiatra desde hace más de treinta años y durante mucho tiempo he ejercido la profesión al uso: una persona llega a la consulta, se le diagnostica y se le prescribe un tratamiento. El problema es que muchas veces la gente recae. Siempre había pensado que teníamos que buscar algo inherente al ser humano, en las raíces de esa persona, no solamente en los síntomas. La depresión, ​por ejemplo, es diferente en cada persona. 

Hay tres grandes acontecimientos o puntos en mi vida que me han hecho llegar hasta la resiliencia. El primero fue al principio de mi carrera. Asistí a un congreso universitario en Roma, el primero y único que había en aquel momento. Debía ser el año 69. En un dintel encontré una inscripción que decía:"Nihil difficile volenti".  Yo no supe traducirlo en ese momento, pero me pareció algo así como “nada es dificil”. Luego descubrí que la traducción completa en realidad era:“Nada es difícil para el que quiere”. Aquello me marcó. 

​¿Y las otras dos? 

La segunda fue cuando conocí personalmente a Viktor Frankl. Para mí ha sido un punto de referencia en la psiquiatría, siempre. Él no utilizaba el término resiliencia, se refería a lo que los psiquiatras llamamos el “crecimiento post-traumático”: después de sufrir un trauma, una persona nunca queda igual. Nunca. El tiempo entre el acontecimiento traumático y la salida puede ser más largo o más corto,​​ pero, ante un impacto gordo de la vida, nadie se queda igual. 

Al princio creamos una sociedad científica, la Sociedad Española de Estrés Postraumático. Primero la presidió el catedrático Enrique Rojas, luego he sido yo ocho​ años presidenta, y ahora he pasado la presidencia a un psicólogo militar. Siempre hemos trabajado con guerras, catástrofes, terrorismo, accidentes y, logicamente, los psicólogos militares y los psiquiatras militares tienen mucha experiencia.

Llegó un momento en que dijimos: vamos a hacer prevención. Esto es algo que nunca se ha hecho en psiquiatría, uno hace diagnóstico y tratamiento cuando la gente está rota, pero no éramos ca​paces de aplicar este término de crecimiento también a la gente que no se ha roto todavía para generar métodos de prevención que ayuden a las personas a afrontar las dificultades con mayor valentía, con menos miedo, generando menos estrés. Cuando estuve en aquel congreso en Munich hace veinte años, ví claro que el camino era la prevención. 

Entonces  creamos otro grupo de trabajo, y éste ha desembocado en el Instituto Español de Resiliencia. Aportamos lo que podemos a la ciencia, un enfoque desde el rigor científico. Mi libro, "Levantarse y luchar​" tiene un enfoque divulgativo, pero busca aportar fundamentos científicos: en las entrevistas a personas que han sufrido por algo importante busco descubrir cómo lo han afrontado, qué ha pasado en su cerebro y ya, en el último capítulo, hablo de cómo afrontar la vida con resiliencia.

Ha debido ver mucho miedo en su consulta. ¿Los miedos de nuestro mundo son los de siempre, o han cambiado?  

El miedo en esta sociedad es muy distinto al miedo del siglo pasado. Bueno, yo soy del siglo pasado (risas). Y tú también (Risas), pero ha cambiado todo, tanto, en tan poco tiempo, que hoy somos, como si dijéramos,  testigos y protagonistas del cambio. 

Los nativos digitales que han nacido en este siglo tienen otra mente, tienen muchas cosas muy buenas, y también algunas carencias, pero al final se trata de adaptarse a los tiempos, sacando lo mejor y aportando lo que falta. 

Antes, los miedos eran grandes, y estaban fuera. La gente era muy valiente, mucho más fuerte para afrontar la adversidad y el futuro, pero tenían miedo a cuestiones como el juicio de Dios, la condenación o el infierno.

Los miedos, hoy día, en lugar de ser uno o dos miedos grandes se han convertido en muchos miedos. Y pequeños. Son además miedos que están muy adentro: miedo a que nos echen del trabajo, miedo a que nos deje la pareja, miedo a que le pase algo a nuestros hijos... miedo. Nuestro cerebro se bloquea con los miedos, por eso la persona que tiene miedo es muy poco resiliente.

​Entonces, ¿le parece que andamos escasos de resiliencia? 

​El ser humano tiene una capacidad enorme, mucho más grande de lo que creemos, para afrontar los decesos de la vida. ¿Conoces el dicho "ojalá no nos toque vivir lo que podemos aguantar"? Nuestro cerebro es muy potente. Pesa sólo un kilo dos cientos, trescientos gramos, pero es un potentísimo impulsor que viene preparado para sobrevivir y para ser feliz. 

Con esos dos motores instintivos que tenemos dentro podemos afrontarlo todo. A veces uno piensa: “Si a mi hijo le pasa algo, me muero”. Pues no. Hay vida después de cualquier miedo. No somos dueños de lo que nos pasa, pero sí de la actitud que elegimos ante ese hecho, por eso he aprendido tanto de Viktor Frankl​. El verano pasado fuí a visitar a su viuda y a conocer a su familia. Fui a Viena, estuve en el cementerio donde está enterrado, y fíjate que impresionante, yace junto a los judíos que fueron víctimas del exterminio nazi. 

​Un testimonio de su libro dice así: “La mejor manera de ir en contra del destino es yendo al encuentro de los demás, porque te dan ilusiones y te enseñan que la vida tiene otro paisaje". ¿Es posible levantarse solo? 

Siempre con ayuda, sólo es muy difícil. Cuando decíamos que el cerebro está programado para la felicidad, es verdad. Es muy difícil ser feliz solo, uno necesita compartir. De hecho, una pena compartida es la mitad, una alegría compartida es el doble​. 

​Habla también de la importancia de llegar a un equilibro entre inteligencia, sentimientos y voluntad en nuestro desarrollo personal. ¿Cómo de equilibradas están esas tres dimensiones en nuestro mundo actual, y dónde deberíamos incidir?

En estos últimos quince años, gracias a los avances tecnológicos, hemos descubierto la importancia de las emociones: el ser humano es muy emocional, mucho más de lo que pensábamos. No se trata de elegir entre la inteligencia o los sentimientos, sino de combinar los dos. Y luego, el tercer punto importante es la voluntad. Hoy día hay muy poco desarrollo de la voluntad, precisamente porque hemos pasado de la razón a las emociones, que tienen toda la importancia. 

El ser humano es emocional, uno recuerda lo que le emociona. ¿Qué pasó en tu vida el 11 de septiembre de 2001?  Seguro que te acuerdas, porque fue el día del atentado de las Torres Gemelas​ y aquello te impactó. Pero si ahora te pregunto: ¿Dónde estabas el 10 de septiembre del mismo año? Seguramente no te acuerdes de nada. Hasta que no hemos podido estudiar el cerebro en vivo no hemos podido descubrir la enorme importancia de la dimensión emocional. Antes lo estudíabamos postmortem​, pero ahora, gracias a los ordenadores, podemos conectar el cerebro y ver qué pasa cuando una persona se emociona, cuando tiene miedo, cuando siente asco, etc.

​¿La tecnología está revolucionando nuestro conocimiento sobre el cerebro?

​Completamente. Se trata de un giro copernicano. De hecho, en los proximos años van a cambiar mucho campos como la educación o los negocios. El mundo se está transformando tan deprisa que el reto pasa por ser capaces de adaptarnos. Por eso digo que la inteligencia es la capacidad de adaptarse a los cambios, ahí está la verdadera inteligencia. ​

​Aprendemos muchas cosas, dice otro de los testimonios de su libro, "pero nadie nos enseña la asignatura más importante para la vida: saber que es un regalo, que es finita, y que tenemos que valorarla adecuadamente”. ¿Enseñar a vivir es una profesión con mucho futuro? 

No en el futuro, ya mismo. Creo que tenemos la obligación de formar a personas que el día de mañana mejoren la humanidad.  La fundación que he creado se llama Humanae​ por eso: creo que tenemos que hacer un mundo más humano, pero desde las personas individuales, desde ese potencial que todos llevamos dentro. 

"Amar es el trabajo más digno del ser humano”, afirma. ¿Cree que reimaginar el trabajo pasa por reimaginar nuestra relación con nosotros mismos y con los demás?

​Sin duda. Tenemos que pasar de una cultura de la agresividad a una cultura de la empatía, la compasión y la ternura. Volviendo a Viktor Frankl, él decía que lo que hace sufrir al hombre no es lo que le pasa, sino el hecho de no ser capaz de encontrarle sentido. En el trauma​, cuando alguien te hace daño, duele el doble si el daño lo produce alguien cercano, mucho más que si se trata de una catástrofe de la Naturaleza. 

Nuestro cerebro viene preparado para ser feliz. Si en vez de potenciar el amor uno potencia el rencor, aunque no sepa nada de neurociencia, uno se da cuenta de que se pone triste. Mandela​, cuando salió de la carcel, vio claro que si odiaba a sus carceleros seguiría preso, solo que, en este caso, de su cárcel interior. 

Cuando era chica, quería ser médico para curar las heridas. Cuando fui grande, más grande, me di cuenta de que las heridas emocionales no tienen sangre, pero duelen más. Todos tenemos derecho a ser respetados, los derechos fundamentales de la persona están grabados en nuestro cerebro. 

​¿De dónde proceden entonces nuestras visiones limitantes, o ese sentimiento de víctima que a veces no nos deja avanzar?

​¿Cómo se puede pasar de víctima a ser protagonista en tu vida? Precisamente, con resiliencia. Por eso somos promotores de la resiliencia en Es​paña y Latinoamérica, porque vemos el beneficio tan grande que aporta a la salud mental de cada persona afrontar la vida de esta manera. 

Tenemos casos de hermanos, incluso gemelos, que han tenido el mismo padre -alcohólico, borracho…- y hemos visto cómo uno se ha hundido y se ha dedicado a imitar ese ejemplo de su padre, mientras el otro ha decidido salir de ese infierno, pelear e incluso darle una buena vida a su familia. 

¿Hasta qué punto cree que utilizaremos la tecnología en el futuro para amplificar nuestro cerebro? 

​Creo que hay un potencial desconocido en el cerebro, por eso no creo que la inteligencia artificial pueda superar a nuestra inteligencia natural, lo que tenemos que hacer es investigar y potenciar nuestro propio cerebro. Ahora se ha celebrado un congreso en el Colegio de Médicos sobre el proyecto BRAIN. Ellos no son neurólogos, ni psiquiatras; son ingenieros, matemáticos e informáticos que están estudiando por ordenador qué pasa en el cerebro. Creo que complementando ambas ciencias podemos alcanzar grandes logros: el potencial de nuestro cerebro es muy grande.​

​Viktor Frankl escribió: “El hombre que se levanta es aún más fuerte que el que no ha caído”. Pero, ¿qué hacer cuando nos sentimos perdidos?

​El primer paso es aceptar la realidad. Y dejar de preguntarnos: ¿Por qué a mí? No hay una respuesta. ¿ Y por qué no? El segundo paso es la adaptación, lograr que la gente no se quede mirando atrás pensando en lo que ha perdido, sino mirando adelante: con lo que me queda, ¿qué puedo hacer? En el libro cuento el caso del Doctor José Villela​. Se quedó paralítico, perdiendo el 90% de sus capacidades como ser humano. Sólo podía mover la cabeza, todo lo demás era un cuerpo muerto, pero él se centró en ese 10% restante, su cerebro. Es médico, siempre quiso serlo, para ayudar a la gente. De joven quería ser cirujano, pero como no podía curar con la cirugía, decidió convertirse en psiquiatra. Y está feliz, se ha reinventado. Creo que es muy importante saber reiventarse ante cualquier dificultad, sin fijarnos en la pérdida: con lo que te queda, puedes ser feliz.​

“Para ser feliz no hace falta una vida cómoda, sino un corazón ilusionado”, dice también. En su trabajo con grandes empresas, ¿ve a los los directivos que toman decisiones de mucho peso, ilusionados?

​Tener poder, igual que ganar dinero, es un motor muy importante que mueve la ilusión de la gente, pero eso no quiere decir que sean felices. En mi consulta me he encontrado con gente que, teniéndolo todo, o casi todo, no sabe gestionar su vida, se vuelca en el trabajo de una forma desproporcionada y rompe con su proyecto personal, emocional, de pareja, de hijos… No es fácil. 

Tener poder, ganar dinero, llegar más arriba, es como un vértigo. Yo tenía un paciente que me decía: "Doctora, he perdido la vida ganando dinero y ahora me gasto el dinero para recuperar la vida". Creo que es muy importante que enseñemos a los niños, desde pequeños, en el colegio, dónde está la felicidad. Para ser feliz, el ser humano necesita vivir en esa armonía entre trabajo y vida. 

​Con todo este progreso, ¿cree que estamos más cerca de lograrlo? 

​Sí, creo que vamos en la dirección correcta: cada vez hay más personas que ya no quieren vivir para trabajar todo el tiempo. Estamos en un momento donde se puede, con herramientas, con resiliencia, aprender a disfrutar de la vida en su conjunto. 

Nosotros hemos diseñado una fórmula matemática para rendir el doble en la mitad del tiempo. En algunos cursos se habla mucho de optimizar el tiempo, ofreciendo herramientas, y es muy válido, pero cuando uno trabaja desde su propio cerebro es mucho más real. Por eso hemos creado también esta app​ para el estrés y la resiliencia, porque cuando una persona está estresada, su mente está bloqueada, no rinde. 

​Por último, ¿qué innovación tecnológica le gustaría vivir?

Me interesa descubrir todo lo relacionado con el cerebro que todavía desconocemos. La revolución del conocimiento del cerebro a través de la tecnología está por llegar, estamos en los inicios. ​

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Anónimo   (24/07/2017 9:56)

M. Paz Gutierrez   (08/10/2016 0:38)

​Rafi estoy terminando de leer tu libro con el propósito de esforzarme en ser resiliente en el día a día. Te contaré

PATRICIA JESSEN  (03/09/2016 12:33)

​Rafi

¡Enhorabuena!

Muy acertado y humano todo lo que cuentas

Me ha encatado


Alicia Stella Antony  (28/08/2016 14:05)

​Leo muchísimo...y en mucho tiempo es lo primero que veo en cuanto a la conducta a seguir para aprovechar más nuestra vida y lo que tenemos. Me parece !!Excelente!!

Anónimo   (28/08/2016 13:27)

Reimagina el trabajo  (02/11/2015 9:46)

​Cecilia, ​

Seguro que sí... Nosotros lo leímos en su día y nos encantó también. ¡Un abrazo! 

Cecilia  (02/11/2015 0:42)

​Hoy me he comprado " Levantarse y luchar" y presiento q me va a ayudar mucho y a muchas personas de mi entorno...


Reimagina el trabajo   (14/10/2015 9:53)

​Paquí, Xisca, muchas gracias por vuestros comentarios. Fue un placer de entrevista, Rafi está haciendo una labor fantástica para reimaginar el trabajo. ¡Un abrazo! 

Paqui  (13/10/2015 13:15)

Este libro me pareció sobre todo una forma positiva de enfrentarse a la vida. Sobre todo cuando tienes problemas.

Lo recomiendo como libro de referencia o de cabecera para cuando tienes dias grises y parece que nunca volverá a salir el sol.

No me ha parecido un libro mas  que  te ayuda a realizarte- hacer realidad tus sueños- Va mas allá


 Es un nuevo estilo  que te hacer crecer por dentro y te devuelve el valor que nunca debiste perder.
 

xisca  (12/10/2015 9:13)

​Muy interesante este articulo, me ha ayudado a reflexionar y ha coprenderme un poco mejor. Gracias.