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"Quiero hacerlo, sé hacerlo, puedo hacerlo. Pero, ¿debo?"
​Maribi Gorosmendi y Emilio Martín / @amaraberrisarea @AmaraBerriDSS
Amara Berri
14/01/2016
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A UN CLIC
Quién es:

Maribi GorosmendiEmilio Martín

 
A qué se dedica:

Jefa de estudios de Amara Berri y asesor de la red de centros del sistema Amara Berri​

 
Ámbitos de trabajo:

​Educación, Innovación, Sociedad, Experiencia

 
Quiero contactarle:
 
Tiempo de lectura:

​Comer un Chupa-Chups

 
What if?

​¿Y si dejáramos pensar más a los alumnos?

 
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​¿Aprendemos a vivir en la escuela? Al menos, Amara Berri lo lleva intentando desde hace treinta años con su sistema educativo. Ya son 21​ los centros que por el momento lo han implantado gracias a la pionera Loli Anaut.

​Maribi Gorosmendi, jefa de estudios, y Emilio Martín, asesor de la red de centros del sistema Amara Berri, lo llevan a cabo cada día en el colegio de Donostia – San Sebastián con el mismo nombre, Amara Berri. Nos han abierto las puertas y hemos estado hablando sobre los trabajadores del futuro:

​"En la escuela se tiene que aprender como en la vida real​" (Emilio Martín)

​¿Cómo nace Amara Berri?

Emilio: La profesora Loli Anaut llegó a Amara Berri en 1979 donde planteó muchas actividades desde la escuela activa para Educación Primaria, enganchó con muchas familias y con el interés de un profesorado joven, que estaba muy activo e  ilusionado con hacer cambios.

Maribi: Gente joven que quería cambiar la escuela pública. Así empezamos a convivir dos tipos de enseñanza en un mismo centro.

Emilio: Por el boca a boca la gente se iba enterando que hacíamos cosas diferentes y venían para traer a los niños al colegio o profesores para llevar el sistema a sus escuelas. Así empezamos a crear una red de centros en los 80.
Maribi: Ese equipo no tenía una plaza fija en este centro, pero se posibilitó una disposición de servicio para hacer posible sacar adelante el proyecto.​

​Hablamos de un sistema, no de un método…

Emilio: No somos un método, que son más cerrados, somos un sistema, más abierto a los elementos externos, que permite evolucionar y adaptarse, sin perder la identidad vertebradora. Nuestra esencia la tenemos muy bien marcada.

No hacemos corta-pegas, suma de actividades. Puede que esas actividades sean muy interesantes, pero tienen que estar integradas con un hilo conductor de valores comunes para que tengan un sentido. La escuela tiene que tener ideología. Se ve esto como si fuese negativo, pero es que cualquier escuela no es igual a otra, debe tener unos valores donde vertebrar lo demás. ​

​¿Cuál es la ideología de Amara Berri?

Maribi: Nosotros defendemos el desarrollo global y armónico de cada niño. Nos referimos a que un alumno no aprenderá si emocionalmente y socialmente no está bien, son unos aspectos para nosotros muy importantes, tanto como el aspecto curricular. Y no se trata sólo de juntar a alumnos, sino de cómo se relacionan, gestionar conflictos y situaciones para que aprendan a vivir y a valerse por sí mismos. Nos basamos en los principios de la escuela activa.

Es una pena que la palabra ‘ideología’ esté prostituida al ligarla a la posición política. Aquí nos referimos a un ideario educativo en relación a la vida, a la sociedad.

Emilio: Hablando de palabras prostituidas, me viene a la cabeza también “el esfuerzo”. El esfuerzo puede ser también disfrute. ​

​Disfrutar con el esfuerzo, ¿aprender jugando?

Maribi: En ese sentido, a veces se nos achaca que jugamos. El juego para nosotros quiere decir que empleamos un medio más significativo para el niño a la hora de aprender algo, pero también se esfuerzan para jugar.

Emilio: Ya que estamos tanto tiempo aquí, vamos a disfrutar, porque si no la vida se nos va, ¿eh? ​

​¿En qué os tenéis que esforzar más vosotros con esta apuesta educativa? 

Emilio: Con nuestro sistema, a veces nos dicen: “es que es más difícil”. Y yo pregunto: “¿más difícil para quién?, ¿para el alumno o para el profesor?”. ¿Dónde estamos poniendo el centro de la educación?, ¿en nuestro propio interés? Si en el centro de tu sistema educativo está el alumnado, hay que esforzarse más.

Maribi: Es verdad que es más trabajoso, porque personalizamos mucho y estamos más pendientes de los alumnos que el mero hecho de basar la clase en un libro de texto y subrayar. Pero compensa.

Los avances del mundo han tenido lugar al hacer apuestas fuertes, si hubiéramos optado por el camino cómodo quizá seguiríamos todavía en la Edad Media. Y para los niños quizá sea un sistema más complejo, pero así se genera conflicto, crecimiento y más competencia. Hay que dejarle pensar más al alumno.​

​¿Y cómo lleváis esta visión a la práctica?

Emilio: Hoy en día sabemos más de neurociencia. Pero ¿aplicamos esos conocimientos a la hora de dar la clase a las 9 de la mañana? Ese es el tema.

Por ejemplo, la estructura organizativa es clave. Nosotros organizamos los espacios, los tiempos y a las personas de forma que nos permitan compartir entre los profesores experiencias con los alumnos y lo necesitamos así para llevar a cabo nuestro sistema de trabajo.

Otro ejemplo, tenemos espacios de trabajo donde van rotando los alumnos y organizamos los materiales de forma que aprendan a gestionar situaciones y conflictos: Si hay un grupo de seis niños que van a pintar, puedes ponerles un caballete y pintura para cada uno, o puedes darlos sólo dos para todos. En cada caso se generará una dinámica diferente. Por el contrario, cuando se tienen los pupitres mirando hacia el profesor, hay implícita una dinámica: “Aquí el jefe soy yo”.

Maribi: Nosotros trabajamos en grupos mezclando edades y creamos actividades con diferentes grados de profundización. El libro de texto lo utilizamos como recurso de apoyo y consulta. Es más complicado responder a la diversidad que uniformar, pero merece la pena el esfuerzo.

Emilio: ¿Dime un ámbito en la vida donde no haya mezcla de edades? El aula es el único. Y eso no debe ser así. En la escuela se tiene que aprender como lo hacemos en la vida real.​

​¿Pensáis que a día de hoy la escuela está preparando a los alumnos para el mundo real?

Maribi: En la escuela, el alumno debe adaptarse a la situación en la que está, igual que en la vida. Pero, a la vez que rotan y cambian de escenarios, también creemos que la estabilidad es necesaria, por eso una parte del grupo rota y la otra se mantiene.

Emilio: Ironizando un poco, ¿qué hacía Cortázar escribiendo cuentos de mayor si eso tenía que haberlo hecho en 3º de Primaria? A ver, el sentido común te dice que en la vida no funcionamos por compartimentos estancos. Entonces, creemos situaciones reales, suficientemente complejas, ricas y amplias que permitan que los alumnos aprendan de una forma más completa.​

​¿En qué aspectos se centra para mejorar de la educación? 

Maribi: Es importante que los alumnos sepan el para qué, el sentido y significado del esfuerzo que hacen.

Emilio: Todas las actividades tienen su ‘para qué’. Por ejemplo, para aprender nociones matemáticas creamos contextos de compra-venta a través del juego; o la creación del cuento para que alguien lo lea, lo cuente en voz alta, lo teatralice… en vez de la entrega al profesor. 

En el momento en el que se tiene en cuenta la dimensión social es cuando se le otorga sentido a la actividad. La crítica social es la que hace que uno avance, al afianzar algunas cosas y al corregir otras. En ese contexto de dimensión social, ya no lo haces por el profesor, lo haces por ti mismo. Y es más difícil que no te importes a ti mismo.

​¿Se da más importancia de la que se debería a la memorización y conocimientos por encima de otros aspectos como habilidades o la parte emocional?

Emilio: ¿Qué haces con un examen? Te miden la competencia de tus conocimientos en un momento concreto. ¿Cómo aprendes algo realmente? Volviendo a hacer eso, repitiéndolo en diferentes circunstancias. 

Debemos dar la oportunidad de hacer otra vez las cosas en esos contextos estables y pasamos de forma diferente porque ya hemos aprendido algo de la  primera vez que pasamos por ahí. Como en la vida, que pasamos por situaciones parecidas una y otra vez, pero lo vamos haciendo de forma diferente a medida que maduramos más. Así también tienes la oportunidad de profundizar, afianzar y experimentar la satisfacción de la propia experiencia de comprobar que te va saliendo algo mejor.

También creemos que el mayor aprendizaje se produce cuando tú tienes que contar algo, bien sobre algún tema externo o sobre tus emociones, sobre ti mismo. También hay que aprender a conocerse.

Maribi: Cuando verbalizamos algo es cuando realmente tomamos conciencia de que lo sabemos. Por eso para los niños es un reto tener que explicar a los compañeros más pequeños o exponer ante otros mayores.​

​¿Para vosotros qué significa innovar?

Emilio: Parece que innovar es quitar lo de antes, pero yo creo que hay que reinterpretarlo, manteniendo las cosas que son interesantes. ¿Cualquier cambio posterior en el tiempo siempre es mejor? No siempre. Vamos a ver qué valores son interesantes, independiente de la época.  Los principios de la escuela activa son del S.XX.

Si coges el proyecto educativo de cualquier centro seguramente coincidamos en la mayoría de las cosas. Pero, en la forma de llevarlo a cabo, en el proyecto curricular, el ‘cómo’, es donde nos podemos diferenciar e innovar. Muchas veces el profesorado se escuda en la ley para no llevar a cabo cambios, pero eso es una excusa porque sí que hay bastante autonomía en el cómo. Lo que pasa es que es más cómodo no hacer autocrítica. ​

​¿Qué perfil de trabajadores del mañana estáis formando en las aulas de hoy?

​Emilio: Personas que sepan valerse por sí mismas, que sean autónomas. Nada de hacerles la cama hasta los 30 años.​

​¿Qué papel juega la tecnología en este proceso de aprendizaje?

Maribi: Las nuevas tecnologías nos ayudan a llevar a cabo las diferentes actividades. Por ejemplo, un cuento los alumnos lo adaptan y lo publican en una web, lo editan en un periódico que imprimimos diariamente, lo representan en teatro o lo retransmiten por nuestra radio

Emilio: Y estas competencias que se desarrollan sirven para cualquier sector laboral. Las nuevas herramientas digitales de aprendizaje nos ayudan, pero no pueden sustituir a las competencias, son medios.

Maribi: Es la diferencia entre el aula de informática, llena de ordenadores para aprender a manejarlos, y los espacios múltiples de trabajo donde hay algún ordenador del que se sirven los alumnos para llevar a cabo una actividad más amplia. Relacionamos conocimientos en vez de segmentarlos en aprendizajes estancos.​

​¿Hacia dónde creéis que van los tiros y dónde es necesario apostar? 

Maribi: Yo creo que estamos viviendo ahora entre dos mundos. Por un lado, se están educando más en Primaria las competencias en situaciones reales, pero Secundaria se aferra todavía a trabajar más los aspectos formales y memorísticos. Es una pena que no pueda haber una continuidad.

Emilio: Es triste que en la escuela, que es un ámbito vital durante mucho tiempo, no se aproveche todo lo que se podría. Loli Anaut siempre dice: “¿Dónde vivimos?: Donde tenemos los pies”. Entonces, ¿por qué no aprovechamos este momento de la vida para aprender más cosas?​

​¿Qué innovación tecnológica os gustaría vivir?

Emilio: Me gustaría llegar a ver tecnologías más humanas, que tengan en cuenta la ética. Cuando enseñamos competencias, tenemos en cuenta los siguientes aspectos: querer, saber, poder y deber. Es decir, primero quiero aprender algo, luego me formo en ello, aprendo a llevarlo a la práctica con determinados recursos, pero ¿debo hacerlo? Ese aspecto ético de la acción es fundamental en la vida y no debemos obviarlo en la escuela.

Maribi: Soy un poco escéptica con las tecnologías, porque creo que en vez de hacernos más libres nos hacen más dependientes y estar más controlados. Hay mucho dinero en juego que se invierte en los campos que interesan, no en todos los que se podrían o lo necesitan.

Por eso es tan importante educar en valores y tener en cuenta el aspecto ético, porque entonces sabrán utilizar las tecnologías para mejorar la sociedad. En cambio, si fomentas la competitividad desde pequeño, se buscarán otros fines muy distintos. Lo previo son los valores.​
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