Skip Ribbon Commands
Skip to main content
85/99
"Cuanto más das, más recibes"
Juan Pastor Bustamante / @juanpastorbus
Repensadores S.L.
18/01/2016
  • COMPARTE
  • LinkedIN
  • Facebook
  • Google+
  • Mail
  • Twitter
  • #reimaginaeltrabajo
A UN CLIC
Quién es:

​Juan Pastor 

 
A qué se dedica:

​Repensadores S.L 

 
Ámbitos de trabajo:

​Creatividad, Innovación, Metacreatividad, Red de Industrias Creativas 

 
Quiero contactarle:
 
Tiempo de lectura:

​Diez minutos de judo

 
What if?

​¿Y si compartir una visión fuera el primer paso para hacerla realidad? 

 
@cyctweet
​​​
Practicando judo aprendió a caer, la vida en familia se encargó de sembrar el resto. España, años ochenta. La creatividad se abre paso en Europa... y en la familia Pastor Bustamante. Su madre, amante del arte, busca estimularla; su hermana Amparo, involucrada en un trabajo de investigación de mercados, decide convertir a Juan y al resto de hermanos en el banco de pruebas de los nuevos test de creatividad

Experto en creatividad e innovación personal, organizacional y territorial, Juan Pastor es un hombre convencido de que compartir una visión es el primer paso para hacerla realidad. Fundador y CEO de Repensadores SL, Director de la Red de Industrias Creativas y Vicepresidente de la Asociación para la creatividad Asocrea, en la actualidad trabaja también como responsable del Área de Empresa del Istituto Europeo di Design. ​

​"Asociamos el caos con el peligro, pero es imposible desarrollar cualquier proceso creativo sin pasar por el caos: cuando todo está en orden no hace falta crear nada más​"

​¿Dónde y cómo nació su amor por la creatividad? 

En los años ochenta mi hermana Amparo empezó a trabajar para la primera empresa de investigación de mercados. Por decirlo rápidamente, en aquella época había dos grandes corrientes de pensamiento: la escuela de creatividad americana y la escuela europea. Su empresa, francesa, desarrollaba técnicas siguiendo la escuela europea... fue algo tan sencillo como que ella se dedicaba a hacer los test de creatividad con nosotros, para practicar. 

Empecé a estudiar Sociología, y en la asignatura de Sociología General tenía que elegir un libro de una lista para leer. Me decanté por uno de Giner de los Ríos, de la Institución Libre de Enseñanza, y allí descubrí todo ese concepto de la escuela como un lugar de exploración, no de repetición. Luego, cuando pasé de Sociología a Pedagogía, coincidí con un grupo de gente y  juntos decidimos montar una asociación para estimular la creatividad.​

​¿Fue ahí dónde surgió Neuronilla, el proyecto que se convirtió en un referente de creatividad en España? 

Bueno, de ahí en realidad surgió la Beca Erasmus​. Me la habían concedido para una estancia de enero a junio en Bruselas, pero, por casualidad, mi hermano encontró un anuncio de Au pair para Inglaterra y pensé: -Bueno, mientras espero, me voy de Au pair. Entonces no era muy normal irse de Au pair... 

Estando allí me llamaron para ir de Erasmus a Bruselas, y yo pregunté: -Oiga, ¿habría alguna posibilidad de hacer el Erasmus aquí, en Reino Unido? Me dijeron: -Bueno, sí, hay un sitio al que nadie quiere ir por temas de seguridad, que es Irlanda del Norte… 

Aquel semestre en Irlanda lo dediqué a leer por mi cuenta libros de creatividad. Era el inicio de internet en las universidades, yo estaba de Erasmus con la carrera ya terminada, así que decidí escoger asignaturas de marketing y empresa, de Filología Hispánica, de antropología… No tenía el compromiso ni de estudiar ni de hacer trabajos, era un placer. 

Durante toda esa exploración, descubrí la conexión entre creatividad e innovación, algo que ahora es natural, pero entonces no lo era tanto... Empecé a investigar para ver qué había en España sobre difusión de la creatividad y entonces me di cuenta de que aquí no había ningún organismo -público o privado- que trabajara la conexión entre creatividad e innovación. 

​¿Dónde reside para usted esa conexión? 

La creatividad es una capacidad humana que todo el mundo tiene y es susceptible de ser fomentada. La cuestión es que, como en cualquier otra capacidad humana, hay grados que se desarrollan cuando los estimulamos… y otros que se bloquean cuando no lo hacemos. La otra cuestión interesante es que el producto de esa capacidad creativa puede o no resultar innovador, de ahí la conexión entre ambos mundos.  

Hay un tercer concepto, que en aquel momento tampoco era usual, que pasa por crear espacios donde compartir el conocimiento generado. Nunca he estudiado empresariales, pero siempre me ha llamado la atención el tema de la empresa, así que, combinando aquellos tres factores, el grupo de personas que habíamos estado trabajando en temas de creatividad decidimos crear la Fundación Ópera Prima, un espacio donde compartíamos técnicas de creatividad, bibliografía y todo el conocimiento que queríamos trasladar. Para nosotros se trataba sobre todo de transmitir esta idea de que saber cómo utilizar los recursos es tan importante como tener acceso a ellos. 

Con el tiempo, Neuronilla​, la web de la fundación, acabó haciéndose más famosa que la propia fundación, pero nuestro objetivo seguía siendo el mismo: ofrecer a la gente todos los recursos para el desarrollo de su creatividad, y ayudarles a ponerlos en práctica. ​

​En su trayectoria da la sensación de que ha seguido mucho su intuición, que ha tratado de trabajar en lo que ama... ¿Es importante para usted? 

Sí, sí, lo más sorprendente es que yo me he dedicado a lo que he querido toda mi vida profesional. Al final, se han ido creando las circunstancias, pero es verdad que uno de mis planteamientos de fondo siempre ha sido el de compartir: si tengo una visión o un sueño, voy y lo comparto. 

Me pasó con Neuronilla, y también con mi siguiente etapa de trabajo para el Gobierno de Extremadura. Con Neuronilla la frustración vino porque la gente se quedaba con el concepto de técnicas de creatividad cuando, al final, más allá de las técnicas, las ideas y la interacción, lo importante era poder crear entornos lo más heterogéneos posibles que estimularan la creatividad. 

El proyecto de la Sociedad de la Imaginación para el Gobierno de Extremadura se remonta a una vivencia en Granada. Un día, en una conversación de trabajo con la Diputación, surgió esta idea de que en Sierra Nevada había muchos pueblos abandonados. 

La creatividad y la innovación se generan por concentración, así que pensé: ¿Por qué no transformar un pueblo abandonado en un pueblo diseñado para gente interesada en desarrollar la creatividad a través de la interacción? Una de mis obsesiones es el concepto de ecosistemas, así que le propuse a la gente de Granada la idea de montar un pueblo creativo...

¿Y... lo montaron? 

​No, pero lo que pasó fue que, tiempo después, durante otro curso, conté la anécdota y, al acabar el curso, una de las asistentes me dijo que le había interesado mucho el planteamiento del pueblo creativo: -¿Podrías venir a Mérida a contarlo?, me dijo. Fui, y me reuní con asesores del entonces Presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodriguez Ibarra​, que en aquel momento estaba trabajando sobre el concepto de la Sociedad de la Imaginación… En el año 2004 empezamos con el proyecto, y fue ahí cuando se produjo un cambio significativo en mi forma de entender la creatividad. 

​¿En qué sentido? 

En el sentido de que la creatividad puede incidir en el desarrollo de las personas. En Neuronilla habíamos trabajado pensando en la creatividad aplicada a personas y organizaciones como Iberdrola, Telefónica o Renfe, que en aquellos momentos empezaban a plantearse todos estos temas de creatividad e innovación un poco más en serio. 

El proyecto de Extremadura sobre el desarrollo de la creatividad incluía por primera vez el concepto de territorio. Ya no se trataba sólo de personas y organizaciones, sino también de territorios: la creatividad tiene que incidir en el desarrollo de un territorio, demostrando así su capacidad transformadora. 

En el caso de Extremadura, que ha sido tierra de conquistadores, buscábamos pasar de la conquista de territorios físicos a la conquista de territorios de futuro, de ahí el planteamiento de la Sociedad de la Imaginación. Se trataba de generar ideas que nos lleven a nuevos escenarios, buscando así atajos al desarrollo. En el caso de Extremadura, el diseño de la estrategia incluía la combinación de tecnología con imaginación sobre la base del software libre en todas las escuelas y todo un plan de trabajo con los jóvenes extremeños que sirviera para desarrollar nuevas ideas en la región. 

A la hora de introducir procesos creativos e innovadores en las empresas, ¿cuál es la principal dificultad con la que se encuentra? 

El "no". Cuando se plantea cualquier cambio o transformación se da la paradoja de que, muchas veces, la persona que te contrata te plantea un proyecto con su gente, pero no se involucra personalmente.

Afortunadamente, ahora mismo la receptividad hacia la creatividad e innovación se ha disparado, hasta el punto de que intuyo que, en los próximos años, puede que se devalúe un poco el término "innovación", un término muy presente en los discursos, pero que no ha trascendido a la transformación real de las organizaciones. Esto es algo que ha sucedido más en España, porque aquí tenemos la percepción de que "nosotros nos organizamos y el resto del mundo que vaya por su cuenta"... Pero, realmente, en otros países, el tema de la innovación ha transformado el mundo educativo, las empresas e incluso la Administración. 

Aquí, parece que queremos salir de la crisis, cambiar el país, transformarlo, pero al final nos quedamos en las grandes palabras de empleo, economía… sin generar un compromiso profundo con los conceptos que realmente generan valor. 

​¿De dónde cree que viene esa actitud? 

Es una cuestión cultural, que afortunadamente está cambiando... en una clase de quince alumnos de Grado, pregunté cuántos de ellos se habían planteado en su vida montar una empresa y levantaron la mano catorce o trece alumnos. 

Hice esa misma pregunta el primer día de clase de un Máster con ingenieros en el que imparto clases y al principio no levantó la mano ninguno, pero, a medida que avanzaba la materia, la gente decía: ¿Y por qué no? La cuestión es que toda esa gente ha seguido un sistema educativo que en ningún momento les ha planteado que pueden montar una empresa. 

España es un país más seguidor de tendencias: hasta que alguien no se arriesga y el resto ve que es posible asumir el riesgo y triunfar, la gente no va detrás. En el cambio que está viviendo España estos últimos años hay mucha más gente que ha decidido arriesgarse, en parte porque no tenía mucho perder, pero tengo la esperanza de que no sea un cambio solamente coyuntural, sino estructural, un cambio que nos transforme en una sociedad creativa. 

La cuestión es que, para que eso se produzca, tiene que haber un momento de fractura, pero estamos en ese momento y yo, sinceramente, creo que hay que empujar un poco, pero tengo la esperanza de ver cómo la creatividad comienza a respirarse de veras en nuestra sociedad: en las escuelas, en las empresas, en los barrios... 

El siguiente paso, aunque suene paradójico, será poner en valor la creatividad, porque evolucionar no pasa sólo por crear algo nuevo, por eso el concepto de Repensadores​: crear es también volver sobre la realidad existente buscando un nuevo enfoque, un nuevo punto de vista. 

​Si pusieran en sus manos el concepto de trabajo tal y como lo entendemos hoy en día, ¿qué transformaciones abordaría en primer lugar? 

Las empresas no están adaptadas a esta nueva Sociedad de la Información y el Conocimiento, muchas siguen en la inercia de la era postindustrial y no comprenden que este nuevo enfoque pasa por lograr que el espacio de trabajo sea un espacio de desarrollo del talento, con todo lo que eso conlleva en torno a la gestión de roles, la gestión de las emociones y las nuevas formas de trabajo. 

Es curioso que, a pesar de la crisis, mucha gente ha decidido irse de su trabajo y buscar alternativas porque considera que en su empresa actual no está desarrollando su talento. Las empresas tienen que darse cuenta de que mucha gente ya no está en esa tesitura de: trabajo por cuenta propia o trabajo por cuenta ajena, sino que puede hacer las dos cosas a la vez, alternando modelos a lo largo de su carrera profesional. El problema es que las empresas no son capaces de ofrecer ese modelo porque piensan que "estás conmigo o estás contra mí". 

Es una anécdota, pero en Nueva York hay muchísimos profesionales que ya sólo utilizan su correo de gmail porque trabajan con varias empresas o tienen tantos clientes que es un lío ir cambiando de cuentas. Creo que, como anécdota, es una buena señal de la dirección en la que vamos: las empresas, sobre todo aquellas que no son industriales, tienen que darse cuenta de que hemos entrado en una Sociedad del Conocimiento, la Información y la Creatividad. Muchas dicen que quieren atraer talento, pero luego, en sus estructuras, en sus organigramas y en su forma de trabajar lo que están haciendo es usar el talento, no retenerlo.

​Ahora que la creatividad y la innovación se han convertido en la base de nuestra competitividad empresarial, ¿cómo hacer para sistematizarla? 

El primer paso es formar a los directivos. No sólo en creatividad, sino también en herramientas y habilidades que les permitan desarrollar esa capacidad creativa en otros. 

El programa de la  Red de Industrias Creativas ​que dirijo en España es un proyecto dedicado a un sector en el que los participantes ya tienen un componente creativo importante, pero ahora necesitan desarrollar esa capacidad dentro de su organización: no se trata sólo de ser creativo, sino de gestionar con creatividad una organización. 

Muchas empresas contratan programas de desarrollo de la creatividad para sus empleados, pero no forman a sus directivos. Por eso, al final, el proyecto no sale adelante porque se ha quedado sin raíces. Si un Director General no es capaz de mostrar ese potencial creativo, difícilmente logrará desarrollarlo en la organización.

Y ahí es cuando una organización no termina de lograr transformarse... 

Alfons Cornellà dice que no existe la innovación, sino los innovadores... El empresario, el político, el docente o el directivo tienen que darse cuenta de que la mejor forma de generar creatividad es siendo ellos mismos más creativos. 

No se trata de decir: voy a invertir en el desarrollo de mi gente... No. Se trata de que cambies tú, y además, te va a salir más barato... Y, si para cambiar tú necesitas apoyo, búscalo, porque será a partir de entonces cuando se produzca una sintonía entre la dirección de la empresa y las personas que forman parte de ella. 

Si algo sabemos hoy en día es que la gente busca gente coherente que en un momento dado sea capaz de asumir sus incoherencias. El problema viene cuando pensamos que todo tiene que ser orden.​.. 

Dice que "el proceso creativo es un eterno camino de ida y vuelta del caos al orden y viceversa", pero ¿cómo superar ese miedo al caos y la incertidumbre? 

Reconociéndolo (Risas). Asociamos el caos con el peligro, pero es imposible desarrollar cualquier proceso creativo sin pasar por el caos: cuando todo está en orden, ya no hace falta crear nada más... 

Por un lado, tenemos que aprender a gestionar el caos separando persona y producto y, por otro, hemos de ser conscientes de que la Naturaleza, al igual que nuestra propia vida, es gestión del caos. 

Durante la carrera leí un libro muy bonito de Física y Biología titulado “Las siete leyes del caos”​​. El manual explicaba que el ser humano y la Naturaleza tienden al orden, por eso lo buscamos cuando vivimos momentos de caos. La cuestión es que, para llegar ahí, uno tiene que poder reconocerlo... 

El planteamiento de este momento de España como país y nuestro propio momento vital incluye crear otras reglas para otra sociedad y otra forma de relacionarse. ​

​Uno de los elementos que juega un papel clave en la creatividad tiene que ver con la calidad emocional. ¿Qué elementos debería tener en cuenta una organización que quiera promoverla entre sus equipos? 

En mi trabajo con las organizaciones aplico un encadenado de conceptos que dice: calidad, calidez y creatividad. Asumir que las personas con las que trabajamos no tienen emociones y sentimientos, es un engaño: un directivo, un empresario, tiene que formarse en la gestión emocional, el problema es que no hemos sido educados en la introspección de las emociones.  

En mi trabajo desarrollo la creatividad a través del trabajo corporal y las emociones, con un concepto que se llama salud actitudinal. Aplicándolo me he dado cuenta de que las personas que son capaces de alinear emoción e ideas tienen más capacidad de transformación y creatividad. 

En las escuelas cada vez se trabaja más este concepto, pero en las familias, por desgracia, no siempre asumimos nuestro rol creativo. 

En general, es bastante curioso el poco trabajo corporal que hace la gente... y lo mucho que le cuesta expresarse a través del cuerpo. El poderío de América Latina está ahí, en su capacidad de experimentación, roce e interacción, porque la creatividad no sólo se genera en el cerebro, sino con todo el cuerpo y en la interacción con otros cuerpos. 

​En plena época de transformación digital, ¿cree que la tecnología puede ayudarnos a potenciar nuestra creatividad?

Yo estoy aquí gracias a que en 1998 decidí crear una web donde compartir todo mi conocimiento y el de mis compañeros a través de la creatividad. Para mí, la tecnología siempre ha sido algo positivo, pero es un canal. No se trata de endiosarla, pero sí de utilizarla como un medio para llegar a más gente. 

Una de las cosas más alucinantes que me han pasado ha sido el hecho de gestionar un proyecto en Perú… a través de WhatssApp​, es lo más cercano al tiempo real que he vivido: iba en el metro en Madrid, o andando por la calle, solucionando problemas como si estuviera allí mismo, y eso a mí me parece alucinante. 

Mucha de la gente que venía a nuestros cursos nos decía que lo hacía porque quería desarrollar su creatividad. Luego vinieron también los Ayuntamientos y las Comunidades Autónomas y nos decían: queremos desarrollar la creatividad de nuestro pueblo o país y, en un momento determinado, alguien me dijo: lo que más me gusta es crear las condiciones para que alguien pueda desarrollar su creatividad. 

​Esta pregunta es común a todos los entrevistados: ¿Qué innovación tecnológica le gustaría vivir en el trabajo? 

Me encantaría que hubiera una aplicación para gestionar las reuniones. Creo que uno de los males del mundo del trabajo es la reunionitis: sentimos la necesidad de estar con otros para resolver problemas, pero cuando por fin estamos con ellos no resolvemos los problemas. Sería estupendo que hubiera una aplicación para medir las reuniones, valorar si se llegan a resultados o no, y hasta qué punto se avanza o no según la cantidad de reuniones. 

COMENTARIOS
Nombre:

Comentario:

He leído y acepto la política de privacidad



Attachments
 

Martin Porta  (22/01/2016 17:36)

Me encanto!​