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"La impresión 3D viene a conectarlo todo"
Jon Bengoetxea / @Tumakers
Tumaker
25/01/2016
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A UN CLIC
Quién es:

​Jon Bengoetxea

 
A qué se dedica:

​CEO Tumaker 

 
Ámbitos de trabajo:

​Emprendimiento, tecnología, Impresión 3D

 
Quiero contactarle:
 
Tiempo de lectura:

Una sorpresa en tu impresora 3D

 
What if?

¿El futuro de las marcas pasa por las impresoras 3D? ​

 
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​​​

​Se llaman Tumaker, cuentan con apenas tres años de vida y están aquí porque han fabricado una impresora 3D que puede cambiar las reglas de la industria, la experiencia de marca y hasta la forma en que cocinas. La idea, genial de puro loca, cuenta con el beneplácito de las rondas de inversión y está dedicada a los que tiran del hilo y desoyen las normas, exploradores de un mundo que ellos definen como Made in Tú.

Saltarse las reglas les ha sentado bien: "Menos a la hora de darnos a conocer, en eso parece que somos muy de Guipúzcoa", confiesa su CEO, Jon Bengoetxea. De visita en Oiartzun, conversamos con él sobre creatividad y tecnología, impresoras 3D y el futuro de las marcas.

​"No se trata de canibalizar la experiencia de compra, sino de complementarla"

​¿Cómo llegas al mundo de la impresión 3D? 

Siempre tuve una pasión bestial por la tecnología, me encanta. En general, siento mucha curiosidad por descubrir cómo funcionan algunas cosas... aunque sólo me pasa con aquello que me interesa de verdad. Mi mujer siempre dice que no tengo término medio: “Eres cien... o eres cero…” (risas). 

Tumaker​ es mi tercer proyecto. El primero fue una catástrofe, el segundo proyecto es K35, una consultora tecnológica relacionada con sistemas de información que se ha convertido en todo un referente de seguridad informática y… Tumaker​ fue constituida como empresa hace tres años, ahora mismo estoy volcado en este proyecto al 100%.... 

​¿Por qué crees que hay una oportunidad en el sector?

La impresión 3D no es ninguna novedad, estamos hablando de una tecnología que lleva treinta años en el mercado… Lo interesante es que, ahora mismo, esta tecnología se está convirtiendo en una realidad social, algo parecido sucedió con los ordenadores cuando pasaron de formar parte de una élite a ser accesibles para todo el mundo. Con la impresión 3D estamos dando ese salto y... hay mucho potencial.

Disponer de una máquina que fabrica objetos tiene su glamour… Piénsalo por un momento, ¿…no te llama la atención? En pleno mundo digital, donde todo lo físico pasa a lo digital, de pronto tenemos una máquina que fabrica objetos. Pero, ¿qué sentido puede tener crear objetos físicos? Para mí, mucho: creo que la impresión 3D viene a conectarlo todo. 

Ahora mismo creamos y consumimos contenidos de diversa índole en Internet: video, texto, audio, fotografía… que nos ayudan a relacionarnos con los demás. Pues bien, en el futuro nos relacionaremos por medio de objetos, pero lo importante de todo esto no será el objeto, sino lo que seremos capaces de hacer con él... 

Está pasando ya con la música: lo importante no es la canción que te descargas o escuchas en streaming, sino el contexto en el que la escuchas: haciendo deporte, en una cena romántica… Cuando cambia el entorno, cambia el sentido de la canción. 

Con la impresión 3D ocurrirá algo parecido: no se trata del objeto, sino de la experiencia que ese objeto puede generar… Y esto es tan rompedor que casi nadie lo entiende… (risas), pero… y ahí llegan los peros.

​¿Cómo afecta este cambio a la industria?

​Estamos ante dos mundos diferentes: a nivel industrial, la principal aportación de la impresión 3D tiene que ver con la personalización: ahí está el gran paradigma, el objetivo que todo el mundo quiere conseguir. 

El gran tótem de casi todas las marcas pasa por la personalización: ¿cómo diseñar productos únicos al coste aproximado de las series largas? En nuestros días, fabricamos en series largas porque es así como el coste unitario desciende, pero esto es café para todos, el consumidor del siglo XXI busca ese algo más, una experiencia personalizada. 

La tendencia es clara y está ahí, muchas de las empresas que vienen a hablar con nosotros lo hacen porque están trabajando la personalización. 

¿Has visto alguna aplicación personalizada que te haya llamado la atención, algo que te haya llevado a decir: nunca imaginé que un día hiciéramos esto así? 

Ahora mismo estamos trabajando con empresas para ver cómo hacerlo realidad. Antes te decía que llevamos treinta años de impresión 3D, pero ¿para qué se ha usado principalmente la impresión 3D? 

Por un lado, para prototipar: antes de hacer un molde lanzas un prototipo, ves los fallos, reaccionas y lo modificas. También lo hemos visto a nivel de utillaje y tooling: durante los procesos de fabricación, muchas veces necesitas hacerte tu propia herramienta: si no la tienes, la diseñas y la impresora 3D se encarga del resto. 

A día de hoy, estos son los dos campos de aplicación que hemos visto, principalmente. La tecnología todavía no está madura, pero ahora mismo estamos explorando nuevas formas de hacer y personalizar, formas que nos permitan crear nuevos modelos de negocio basados en la impresión 3D. 

​¿Como por ejemplo? 

Te pondré un ejemplo que no está vinculado directamente con las impresoras 3D, pero nos sirve de ejemplo: Nike. Hoy día, puedes comprarte una zapatilla personalizada: entras en la web, la customizas y... al tratarse de un producto personalizado, el coste asciende y el plazo de entrega se alarga. 

Todo el mundo tiene claro que la industria va a hacia la personalización, pero, como acabamos de empezar con ello, nos faltan ejemplos de aplicación. Además, nos enfrentamos a dos incertidumbres importantes. Una es la tecnológica: las máquinas, la tecnología disponible hoy día, ¿nos permiten hacer todo esto a cierta velocidad? Ahí está habiendo mejoras tecnológicas para que eso ocurra. 

La otra tiene que ver con el modelo de negocio. Una vez dispongo de la tecnología, ¿cómo fabricar un producto para que sea rentable y viable como negocio? Asistimos al nacimiento de algo nuevo y todavía no hay ejemplos claros, hay pequeños indicios, pero es el futuro.

​Javi Creus afirmaba en su entrevista que estamos ante un nuevo modelo de producción, surgido en parte gracias al empoderamiento del ciudadano, ¿estás de acuerdo? 

​Esa hipótesis está ahí, y tiene que ver con la fabricación distribuida y el hecho de que cada vez más gente diseña sus propias cosas… Ahora bien, cuando hablamos de productos impresos en 3D, tenemos que diferenciar entre la persona que utiliza el contenido y la que diseña el propio fichero… Algo parecido sucede con la música: alguien la compone, el resto la escucha a través de un reproductor.

En el mundo de la impresión 3D existirán reproductores de objetos de contenidos digitales disponibles en Internet que cualquiera podrá descargar. La cuestión es: ¿quién crea esos contenidos? ​

​Ahí está la clave… 

Se teoriza sobre el hecho de que en el futuro cada vez más gente creará sus propios objetos en casa… Yo creo en ello, nosotros estamos trabajando en ello, pero detrás de esa idea subyace una cuestión importante: esos objetos, ¿son objetos creados por ellos... o por otros? Porque ahí, entre creadores y consumidores hay todo un mundo de diferencias. 

Hoy en día es posible diseñar e imprimir en 3D soluciones ad hoc para el mundo de la salud, la automoción o la aeronáutica, pero hace falta mucho conocimiento para poder diseñarlas. Con los ordenadores sucedió algo parecido: hubo una época en la que uno tenía que ser programador para manejar un ordenador… Hoy en día ya no hace falta. La tecnología ha llegado al mundo del consumo y esto hace que cada uno de nosotros tenga acceso a un determinado ámbito de creación. 

Con la impresión 3D todavía no estamos ahí. Por eso, a día de hoy las aplicaciones más exitosas proceden del mundo de la industria, porque la gente todavía se tiene que formar y aprender, el mundo del consumo está en las antípodas de todo ese proceso. 

Ahora bien, no estoy del todo de acuerdo con esa idea de que en el futuro fabricaremos nuestros propios objetos, por mucho que los programas de diseño sean cada vez más fáciles… También lo son los programas de mezclas, y no por eso todo el mundo compone. 

Creo que en el futuro habrá un mundo de creadores y un mundo de consumo, y lo único seguro es que tendremos una máquina que imprimirá objetos… Para nosotros, la clave de nuestro proyecto reside ahí, porque las marcas van a estar ahí, son ellas las que van a crear esos objetos…

​En un momento en el que todo se está digitalizando, la impresora 3D aparece como una vuelta a lo físico. ¿Crees que es una especie de contra tendencia? 

No, creo que es una forma de cerrar el círculo. Nos dirigimos a un mundo extremadamente digital, pero, si lo piensas… ¡todo lo que se hace con una impresora 3D es digital! Insisto en esta idea, porque a la gente le sorprende: la silla en la que estamos sentados ahora mismo es el resultado de un programa de software, lo único que hace una impresora 3D es coger ese archivo, interpretarlo y reproducirlo, de la misma forma que un iPod coge un archivo mp3 y lo convierte, por medio de un altavoz, en ondas en el aire. 

Al final, una impresora 3D es como un reproductor. Y esta idea es importante, porque la cuestión es que el contenido ya estará ahí, disponible en la Red. Hoy todavía no existen impresoras 3D tan fáciles de usar como un reproductor de video y, sobre todo, no existen razones de peso, porque, para qué querría yo ahora mismo una impresora 3D en casa… ¿para hacerme un llaverito? 

​¿Para qué la querrías tú? 

Para tener experiencias… de marca, por ejemplo. Hoy en día, esta experiencia se acaba más o menos en el momento de la compra pero, ¿qué pasaría si pudiéramos extenderla? En ese caso, podrías por ejemplo comprar un juguete para tu hijo y luego ir más allá, imprimiendo nuevas piezas que te permitan actualizarlo en el tiempo. O bien, podrías comprarte un electrodoméstico y actualizar los botones con tu impresora 3D… 

Y… ¿qué pasaría si además pudieras conectarlas y jugar con ellas? Estamos hablando de una red de impresoras conectadas a la Nube cuyo potencial reside en la conexión...  y en el hecho de que se pueden interrelacionar. 

El proyecto Robohand​ es un ejemplo. No es muy conocido, pero es muy bonito. En Sudáfrica, un tipo llamado Richard van As perdió varios dedos en un accidente. Cuando se dio cuenta de que no podía asumir el coste de la prótesis, Van As decidió investigar por su cuenta, y así fue como nació esta iniciativa open source que combina modelaje tridimensional con impresión 3D, poniendo prótesis al alcance de personas que no se las podrían costear.

En el caso de Tumaker, nosotros estamos trabajando en un modelo de impresora 3D tan fácil de usar como un reproductor. En realidad, lo que más nos interesa es construir razones de uso: no se trata del objeto en sí, sino del uso que le damos al objeto. Estamos hablando de una idea que puede cambiar la sanidad, pero también el mundo del marketing: la gente quiere ir más allá de la experiencia puntual de marca, no se trata de canibalizar la experiencia de marca, sino de complementarla. 

​¿Crees que el mercado está preparado para absorber esa innovación? 

Es la eterna pregunta... Ya lo decía Steve Jobs: “Muchas veces, la gente no sabe lo que quiere hasta que se lo enseñas”. Hoy en día, uno de los problemas de los pocos usuarios de impresoras 3D es que, cuando buscas en los repositorios de Internet, casi nunca encuentras lo que realmente estás buscando. El otro problema es que no sabes quién lo ha diseñado: te lo descargas, lo reproduces y de pronto te das cuenta de que no funciona... Es como si te descargaras una canción y luego te dieras cuenta de que no suena bien. ​

La otra cuestión, muy importante para las marcas, tiene que ver con la propiedad intelectual. Para preservarla, nuestra impresora 3D funciona en streaming. El cerebro de la máquina está en Internet, tú sólo tienes que conectar la impresora y elegir qué archivo quieres imprimir, como si fuera Spotify​

Vamos hacia un modelo que cuestiona la propiedad intelectual, y la pregunta es: ¿cómo lo resolvemos?   Preparando la tecnología. De nuevo, Spotify funciona bien como ejemplo: disfrutas del servicio en streaming, puedes compartir playlists y escuchar todas tus canciones sin necesidad de descargar los archivos… La gente busca un servicio sencillo, que funcione, rápido y de calidad. 

​Por último, ¿qué innovación tecnológica te gustaría vivir? 

Es una pregunta difícil de responder, hay muchas innovaciones tecnológicas que me gustaría vivir y conocer. En todo caso, frente a la corriente cultural predominante de la Inteligencia Artificial, me gustaría ver cómo se desarrollan lo que yo llamo “tecnologías de inteligencia acrecentada”. 

Se trata de herramientas tecnológicas que ayudan al ser humano -como individuo o como colectivo- a potenciar sus capacidades en lugar de atrofiarlas, volviéndole más creativo, más útil, más valioso... En definitiva, más y mejor ser humano. Creo que esa corriente es una alternativa complementaria a la posible caja de Pandora​ en la que podría convertirse la Inteligencia Artificial.

COMENTARIOS
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Anónimo   (20/09/2016 16:53)

Roberto  (29/01/2016 9:05)

​Coincido en todo lo dicho, pura clarividencia esta entrevista ...

Reimagina el trabajo  (26/01/2016 22:40)

​Muchas gracias por tu comentario José Luis , ¡a nosotros también nos encantó su visión! 

Jose Luis Granados  (26/01/2016 12:32)

​Excelente discurso, Jon... muy bueno, comparto plenamente tu visión, mucha suerte y a conquistar el mundo! Animo