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"Soy fotógrafa por Twitter"
Lupe de la Vallina / @Lupe_
Hello Lupe
27/01/2016
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A UN CLIC
Quién es:

Lupe de la Vallina

 
A qué se dedica:

​CEO de Hello Lupe

 
Ámbitos de trabajo:

​Fotografía 

 
Quiero contactarle:
 
Tiempo de lectura:

​Un yogurt de madrugada

 
What if?

​¿Y si tu trabajo tuviera un componente humano irremplazabable? 

 
@cyctweet
​​​

​La mirada de Lupe de la Vallina habla de una noche con Rodin en el Thyssen, "el drama del destete cuando tienes hijos pequeños" y esa grieta de Cohen por donde entra la luz. Su mirada habla también de jardines donde cultivar sueños, la procastinación según Gumball, el temblor de una neófita o el flow que acontece entre clics.

​Fotógrafa en JotDown, YoDona, El Español, El País o GQ, por su pupila han desfilado Xabi Alonso y Ana Pastor, Wert y Chema Madoz, John Dickie y Arbeloa, Viggo Mortensen, Pedro Sánchez o Toni Servillo, Ancelotti, Andrés Tapiello y Teresa Sapey. La lista suma y sigue en su Twitter personal, una cuenta para todos los públicos donde @Lupe_ danza al son del humor más pop.

​“Todos compartimos la necesidad de belleza y eternidad, ese deseo de que no termine lo bueno" 

​“Fotógrafa por Twitter”, llama la atención lo natural y vulnerable que te muestras en Redes Sociales, ¿eres consciente de ello? 

Sí, soy consciente... Muchas veces me pregunto si hago mal, pero hasta ahora me ha ayudado más que perjudicado. Personalmente, siempre me he sentido muy vulnerable.

Al principio veía mi vulnerabilidad como una debilidad pero, al mismo tiempo, esas heridas siempre me han parecido el punto de la realidad más interesante. Leonard Cohen​ tiene un verso que dice: "Hay una grieta en todo, y a través de ella entra la luz”  y no hablo de llorar sobre nuestras heridas, sino de sacar todo eso y ponerlo ahí delante: compartirlo me ha llevado a relaciones y conversaciones muy interesantes.

​Es un punto de vista fuerte…

Creo que todos compartimos esa necesidad de belleza y eternidad, ese deseo de que lo bueno no termine, por eso la gente conecta cuando todo eso sale a la luz. Creo además que el hecho de mostrarte tal y como eres es muy liberador. Una vez leí que la Ciencia muestra el deseo del hombre de sentirse en casa y… siempre me he sentido muy extranjera, por eso busco posibilidades donde sentirme como en casa. 

La fotografía es uno de esos lugares. Un día, pensando en el hecho de que habitualmente me gusta sentarme en el suelo durante las sesiones, me di cuenta de que esa situación se parece mucho a la del niño que juega en la moqueta de casa… Haga lo que haga, busco sentir ese hogar. 

​ ¿Crees que la fotografía te permite observar la realidad sin tener que pedir permiso? 

Si no tuviera una cámara por medio no podría llegar a mirar y tratar como trato a la gente, me daría muchísimo pudor. Para mí, la fotografía es una forma afectiva de querer a la gente a través de la cámara. Es curioso pero, aunque no me guste una determinada figura pública, cuando estoy haciendo fotos nadie me cae mal. 

Hace poco conseguí hacerle unas fotos a Anton Corbijn para GQ​. Sabía que mi forma de conectar con él iba a ser a través de la fotografía, así que me dediqué a bucear por toda su obra antes de la sesión. Leyéndole descubrí que era muy tímido, la cámara de fotos había sido su forma de salir al mundo y justificar su presencia sin tener que dar muchas explicaciones. 

A Corbijn le gustaba mucho la música, así que convirtió su cámara en la excusa perfecta para fotografiar a sus músicos favoritos y sacar su vulnerabilidad… Cuando le pides a alguien frente a una cámara que pose, mire, cante, baile o grite, en realidad le estás pidiendo que se haga vulnerable… 

​Cuando tienes delante a una persona y vas a retratarle, ¿por dónde empiezas? 

No es algo que haya intelectualizado… Me gustan las entrevistas largas, las fotos de posado prefiero hacerlas al final, porque así tengo más tiempo para poder aprenderme un poco a la persona y saber dónde están sus puntos más interesantes. 

Mientras, lo primero que hago es rondar a la persona, mirarle. Luego, voy haciendo fotos, primero desde una distancia prudencial, para no intimidar y conforme la persona va cogiendo confianza, voy acercándome más. 

En general, respondo muchísimo a la receptividad de la persona: si alguien está cómodo, disfruto y me tomo todas las libertades del mundo pero… en cuanto noto que una persona está incómoda me retiro un poco y paso a hacer la mitad de fotos. De hecho, me resulta muy violento hacer fotos sin permiso. 

En las últimas elecciones tuve que seguir​ algunos eventos de campaña del PSOE y, en un momento dado me acerqué a Pedro Sánchez mientras le seguía por la Gran Vía para presentarme, porque llevaba media hora pegada a su mandíbula y me lo imaginaba pensando: ¿… Y esta señora quién es? ​

​¿Hay algo en las personas que te resulte especialmente delicado? 

​Sus puntos de resistencia. Cuando veo que una persona no está cómoda, bien a través de su risa nerviosa o de un gesto, no fuerzo, no quiero que se sienta invadida. 

Normalmente, el tiempo, el hecho de conocerles antes y poder hablar un rato con el retratado ayuda, pero tampoco es un punto concreto: hay personas que te miran a los ojos sin ningún miedo, a otras les cuesta más. ​

​¿Crees que una máquina podría hacer el trabajo de un fotógrafo? 

​La mirada del fotógrafo es una mirada propia, un diálogo. Hoy en día puedes conversar con Siri​,  yo lo he intentado (risas), pero, además de aburrirme, me he sentido muy decepcionada... 

Si lo que buscas en una fotografía es la perfección técnica o el hecho de conseguir resultados favorecedores, entonces sí, seguramente, con el tiempo, los robots harán ese trabajo mucho mejor. Pero, si lo que buscas es una expresión artística, o una opinión… entonces no. ¿Acaso puede un robot escribir una columna de opinión? Un fotógrafo tiene su mirada, no puedes cambiarla. ​​

​Y esa mirada es algo que surge también gracias a un diálogo con el otro… 

Y además es una mirada que responde a tu presencia…. Para mí es esencial establecer una relación con la otra persona: no siempre tiene por qué ser explícita o muy cercana, pero las fotografías con las que más contenta estoy son aquellas que han surgido de la complicidad, que no tiene por qué ser dicha, porque depende de la presencia de la otra persona. 

En su día, hicimos una entrevista de siete minutos a Pau Gasol. A su lado había una tipa contando cada segundo de los siete minutos que pasaban… salí de aquella sesión sudando, pero las fotos salieron muy bien porque Pau es tan profesional que estaba muy presente: cuando le pedía que mirara, Pau miraba, estaba presente. 

El fotógrafo Oliviero Toscani​ me dijo una vez que a él le gustaba tener la mínima relación posible con sus fotografiados, pero no es mi caso: cuanto más alma pueda dejarme en cada sesión, mejor para mí. De hecho, gracias a esa “intimidad” que surge durante las sesiones he acabado llevándome muy bien con algunas de las personas a las que he fotografiado. 

​En tu trabajo, ¿sigues algún ritual concreto? 

​Personalmente, no. Lo que sí hago es preparar mi material corriendo, salir de casa y volver porque me he dejado un reflector (risas). Cuando llego al lugar de la entrevista es muy importante para mí inspirar confianza en la persona a la que voy a fotografiar. 

Luego, por mi TDAH​, a veces necesito salir, así que me tomo un respiro y pienso: ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué fotos me faltan? ¿Qué más quiero hacer? Tomo distancia, vuelvo otra vez... y eso facilita el hecho de que pueda mirar de una forma nueva lo que tengo delante. 

​¿Qué ha cambiado en tu experiencia de fotógrafa desde que empezaste a trabajar? 

Al principio tuve muchos problemas para encontrar un sistema de almacenamiento que fuera válido en el tiempo, guardaba las fotos de una forma muy intuitiva, pero un mes después no era capaz de encontrarlas. Después de muchos errores, sesiones repetidas y otras cuestiones horrendas, por fin di con un sistema que ahora es automático. 

A nivel personal, todo es muy físico cuando hago fotos. La respiración, por ejemplo. Seguramente conoces el concepto de flujo, esa sensación de total sintonía con lo que estás haciendo. Cuando fotografío estoy tan presente que mi respiración va al compás de los clics y el movimiento, es casi como una danza. 

No sé de dónde me viene, no es algo que haya aprendido y luego aplicado, creo que era así desde el principio… En la fotografía he encontrado lo que no he encontrado en ningún otro sitio. 

​¿Qué papel crees que juega y jugará la tecnología en tu profesión? 

En mi caso es esencial, es mi herramienta principal de trabajo. Yo soy fotógrafa por Twitter, ahí fue donde conocí a Jot Down y me propusieron hacer fotos, y también el canal donde las comparto… 

Ahora estoy emocionada porque voy a aprender a imprimir fotografía en un proyecto con el Thyssen​ y… No tengo ni idea de cómo afectará todo esto al futuro, porque la tecnología siempre ha dado saltos inesperados que sólo algunos visionarios han sabido anticipar. 

Lo único que podría intuir ahora mismo es que vamos a vivir una progresión que nos permitirá llegar a todavía más gente y hacer que la cámara tenga cada vez menos presencia, algunos entrevistados se intimidan mucho al escuchar el clic…

​¿Qué has aprendido sobre el ser humano fotografiando a personas de tanto renombre?

He descubierto que hay una distancia gigante entre una persona y esa imagen pública recubierta de una especie de áurea que uno debe adorar… Muchas veces son dos entidades completamente distintas y, no es que resulte decepcionante conocerles en persona, pero no puedo evitar preguntarme: ¿por qué las idolatramos?

También he descubierto que la fama no siempre está relacionada con el interés que genera una persona: a veces he buscado iluminación en personas de mucho prestigio y me he visto decepcionada por la falta de profundidad humana, y otras he tenido la suerte de vivir en primera persona hasta qué punto el hecho de cruzarte con alguien puede cambiarte la vida. 

No me refiero a nivel de contactos. Para mí, conocer a Corbjin​ fue esencial, sólo hablamos diez minutos, pero su trabajo ha tenido un gran impacto en mi vida. 

Esto es algo que no se aprende en la escuela: que la vida depende, más que de lo que sepas, de los encuentros que tengas. Algunas personas tienen una visión de la realidad muy grande, por eso tienes que pegarte a ellas, buscar maestros, mentores...Cuando escuchas la historia de todos ellos te das cuenta de que en su trayectoria siempre hubo alguien que en un momento dado les hizo ser grandes, siempre.​

​¿... Quién te ha hecho grande a ti? 

¿Por ahora? Para empezar, mis padres. Y luego, mi profesor de inglés, Callum, que me enseñó a hablar en público; Ángel Sanchez Palencia, un profesor que me enseñó el valor de la belleza y Carmine Di Martino, de Milán; Gistau cuando empecé a entrar en Twitter, donde me vio Jot Down… Siempre estaré inmensamente agradecida a Jot Down por haberse fijado en mí y formarme como fotógrafa y como profesional. 

Con el tiempo, Xabi Alonso, la primera persona de fama internacional a la que fotografié. Fue muy generoso: sus fotos me dieron a conocer y además le preguntaba muchas cosas sobre sus sesiones... Pasó algo gracioso , y es que a través suya me llegaron muchos followers de Indonesia. 

También Guillermo Solana, director artístico del Thyssen y luego, últimamente, Anton Corbijn y Paolo Roversi​, con el que compartí cinco minutos involvidables sobre el abandono de los fotografiados.

​¿Qué pasó? 

​Le pregunté a Roversi cómo conseguía que la gente se abandonara tanto en sus fotografías, y él me dijo que aquello era lo más difícil, por eso tenía que aprender a hacer fotos con el corazón, partiendo de mis sueños y de mis deseos, de mi melancolía… no del objeto. 

Aquello, que puede sonar contraintuitivo para alguien como yo, que parte de la realidad, me abrió en dos, porque es precisamente lo que estoy buscando. ​

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Anónimo   (19/10/2018 9:14)

​mis 10

Mei  (28/01/2016 11:59)

Enormísima, as usual :-*​