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"Teletrabajar es posible, pero nadie nos ha enseñado "
David Blay / @davidblaytapia
Pasarela Comunicación
18/03/2015
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A UN CLIC
Quién es:

​David Blay 

 
A qué se dedica:

​Pasarela Comunicación, Radio Marca y Radio Emprende

 
Ámbitos de trabajo:

​Teletrabajo, comunicación, periodismo

 
Quiero contactarle:

Davidblaytapia@yahoo.es​

 
Tiempo de lectura:

Una mascletà de los Hermanos Caballer 

 
What if?

​¿Y si sustituimos cantidad por calidad y empezamos a trabajar por objetivos? 

 
@cyctweet
​​​

​David Blay es periodista, escritor, padre de Sofía, contador de partidos en Radio Marca​ y director de Pasarela Comunicación. El valenciano ha saltado a primera línea con su libro “Por qué no nos dejan teletrabajar”, un manual que recoge ocho años de experiencia y un deseo alto y claro: ofrecer un cómo a los que tienen un porqué.​

​Valencia arde en Fallas y nosotros celebramos el Día del Padre quemando con David algunos mitos del freelancer: abajo el pijama y el corto-placismo, arriba la planificación, el trabajo por objetivos y el tiempo bien invertido. Lo dice Carl Honoré: “En su lecho de muerte nadie piensa por qué no paso más tiempo en la oficina”. 

​"Vamos a necesitar tiempo, método y educación para cambiar la cultura del trabajo en España"

​Somos la primera generación de la historia que tiene la oportunidad de trabajar desde su casa, ser muy productivos y compaginar nuestra vida personal con la laboral. ¿Dónde está el problema?  

​En que nadie nos ha enseñado. Vamos a necesitar tiempo, método y educación para cambiar la cultura del trabajo en España. Además, la generación que dirige este país en su mayoría está formada por gente de cincuenta años que ha crecido empresarialmente a base de mucho esfuerzo, trabajo y de no ver a su familia, ahí hay un techo de cristal. 

Es verdad que no todo el mundo ha nacido para teletrabajar, pero sí que ​podemos incorporar algunos de los principios del teletrabajo a la empresa. La empresa Cyberclick ​es un buen ejemplo. Con un crecimiento anual del 5%, trabajan con horarios y departamentos flexibles. 

Si tu madre está enferma y tienes que cuidarla por la mañana, vas a trabajar por la tarde. Si eres de los que no da pie con bola a primera hora del día, también. Al final, se trata de sacar adelante el trabajo. España no es un país emprendedor, hemos vivido muchos años apagando fuegos y en el cortoplacismo, por eso decidí escribir este libro, porque a teletrabajar también se aprende, sólo hace falta un método. 

​El observatorio de Recursos Humanos Workmeter habla de tres elementos importantes en el mundo del trabajo: empresa, estrategia y enfoque. ¿Cree que nos falta foco a nivel laboral?

​Nos falta saber qué queremos. Quien sabe lo que quiere, acaba encontrando una forma. Te pondré un ejemplo: Elisa Aguilar​, deportista y ex-capitana de la Selección Española de Baloncesto, el otro día me decía: “En cinco años quiero hacer esto, esto y esto”. Lo hará.

Ángel Sanz, al que también habéis entrevistado​ para este proyecto, se hacía esta misma pregunta en su blog: ¿Están los millennials preparados para asumir el compromiso laboral? Ellos tienen algo que nuestra generación no tiene: saben lo que no quieren. ​

​¿Cree que ellos tienen la disciplina necesaria para trabajar por cuenta propia?

​El mercado es cada vez más freelancer. La semana pasada, el delegado de Randstad​ en Valencia aportaba un dato concreto: en 2016, el 60% de la contratación será freelancer

La clave para poder teletrabajar está en aprender a cuantificar. Al principio te lleva más tiempo, pero luego puedes planificarte como quieras. Y cuando acabas, acabas. El tema de no adelantar trabajo es clave. 

Mi libro​ lo podía haber escrito mucha gente, pero he decidido hacerlo yo porque quiero dar visibilidad al mundo del teletrabajo. Me he dado cuenta de que la gente que sabe cómo teletrabajar es más feliz. 

​Pero, ¿qué pasa con las ideas y conversaciones que surgen gracias a los otros, en el contacto físico de la oficina? 

Yo cambio todas esas horas de oficina por trabajo concentrado y quedadas con gente de fuera. En la oficina se reducen las oportunidades para ver a otra gente, y con ellas se reducen tus oportunidades laborales. Además, después de cuatro, cinco años llegas a un nivel de conocimiento de compañeros de trabajo en el que es difícil seguir aportando. 

Yo intento quedar con gente tres, cuatro veces a la semana. Por eso también defiendo el valor del teletrabajo, porque te permite organizarte para llegar a todo.​

¿Qué hay del  síndrome del presentismo doméstico, ese sentimiento de culpa al pensar que no se ha trabajado suficiente? 

No se va. Al menos, no para los de nuestra generación. Hemos crecido con el cine de Wall Street y el mundo de los yuppies. Pensábamos que para llegar al éxito había que pasar catorce horas trabajando, pero eso era antes. Hoy en día,  la tecnología te permite monitorizar muchas cosas y dar una respuesta enseguida. 

Vamos a necesitar que llegue una nueva generación para aprender que uno no es un vago por el hecho de no trabajar muchas horas al día. La clave está en los objetivos. 

​Lo dice en su libro: “La pregunta no es, ¿estamos preparados? La pregunta es, ¿estamos convencidos?”

Yo creo que sí. La generación de los millennials está preparada. La pregunta es: ¿Quién les va dar una opción? Pueden tratar de inventarlo a través de start-ups, pero sigue habiendo un techo: en el corto plazo, no creo que España vaya a cambiar su idiosincrasia. 

Lo bueno de este nuevo paradigma laboral es que deja al descubierto a la gente que hasta ahora había conseguido camuflarse en las estructuras y hacer como que trabajaba. En el nuevo modelo, esto ya no funciona. Para teletrabajar hay que ponerse las pilas, el empresario se da cuenta enseguida de si hay o no rendimiento. Por eso, si eres bueno y tu trabajo funciona, ayudarás a la empresa a crecer, y esto generará nuevos puestos de trabajo.

​La mitad de los trabajos a los que nos enfrentamos en diez años son nuevos. En LinkedIn, los empleos más demandados son muy variopintos: desde desarrollador de aplicaciones hasta instructor de zumba, coach o profesional del Cloud Computing. 

​Juan Luis Hortelano nos contaba el otro día que el acelerador tecnológico Plug and Play Spain ha decidido abrir su oficina de España en Valencia. ¿Por qué? Por el buen tiempo y la calidad de vida. No nos engañemos, a los españoles nos gusta vivir bien, y eso no es incompatible con trabajar bien. De hecho, en la entrevista que mantuvimos con él nos contaba que ahora mismo hay trabajos como el de posicionador de aplicaciones para los que hay muchas vacantes. Si sabes hacerlo, juegas con ventaja. ​Con el ​big data está pasando lo mismo.

El periodismo que yo estudié no tiene nada que ver con el periodismo actual: soy escritor, periodista, trabajo en radio y llevo un gabinete de prensa desde mi casa. Cuando dejé la universidad, las notas de prensa se enviaban por fax. El mundo ha cambiado muy rápido. 

​¿Y el auge de la zumba? 

Vivimos en una era de tres grandes hitos: comunicación, deporte vinculado a la salud y  tecnología. La gente se está adaptando. Yo trabajo mucho en el ámbito deportivo, donde puedes ver a exatletas sin trabajo que se han reinventado entrenando equipos. El auge del triatlón también es increíble. Dicen que es la nueva droga de los ejecutivos. Creo que tiene que ver con un deseo muy grande de quemar toda esa energía negativa. Y encima, socializando. Mi mujer queda con su hermano para salir a correr y ahora se ven más que antes. Es una revolución. 

La gente lo ha pasado muy mal con la crisis. Y además nos hemos dado cuenta de que trabajar mucho no ha servido de nada. Carl Honoré​ tiene una cita en “Elogio a la lentitud”​ que dice así: “ En el lecho de muerte nadie pensó por qué no pasó más tiempo en la oficina”. Es mi frase de cabecera. 

​En su libro también cita a Alvin Toefler: “Mañana el analfabeto no será la persona que no sepa leer, sino la que no haya aprendido a aprender”​.

​Sí. Antes, sólo los médicos y los abogados tenían que reciclarse, hoy somos todos. El periodismo está cambiando mucho. Y seguirá cambiando. Puede que trate igual con las personas, pero no será igual. En mi programa Radio Emprende tengo a Fernando de la Rosa, fundador de la escuela de negocios digitales Foxize School​, con el que hablo mucho de este tema. Él va a cursos que no tienen nada que ver con su trabajo, esto es algo que te abre mucho la mente y te hace aprender.

​¿Qué ha aprendido usted? 

​He aprendido a explicar a la gente cuál es mi trabajo. He aprendido que tengo que mantener informados a mis clientes de todo lo que hago, no sólo de mis logros. He aprendido que no todos los días son La Habana, que hay semanas donde tienes que trabajar mucho pero luego hay otras que son muy tranquilas. 

También he aprendido a dar un paso adelante y  tener iniciativa propia. Con el lanzamiento del libro, por ejemplo. Si veo que puede ser interesante, mando un correo. A veces no contestan, pero muchas veces sí. 

​Hablando de contactos, tecnología y reputación, ¿valemos lo que vale nuestra red? 

​La cuenta bancaria de la reputación es importante. Si lo piensas,  ¿cuánta rentabilidad le hemos dado a las empresas para las que trabajamos gracias a nuestros contactos? Y, por otro lado, en las redes sociales puedes ayudar a la gente sin saberlo. Me pasó el otro día en Twitter: compartí una oferta de trabajo y a los días descubrí que una persona de mi ​timeline se había hecho con el puesto. 

Este es nuestro mundo: la Economía Colaborativa está cambiando las reglas del juego y, en este sentido, internet nos ha abierto una ventana al mundo brutal.  Si Twitter es conversación, quedar físicamente es todavía mejor. En Estados Unidos, un Relaciones Públicas capaz de poner en contacto a personas puede llegar a ganar mucho dinero, es algo que tiene su valor. 

​¿Cómo hacer para posicionarse en redes sociales cuando se trabaja por cuenta ajena? 

Las redes sociales permiten posicionarte si eres bueno en algo. Si sientes que Twitter no te sirve de nada quizá​ es porque no sabes utilizarlo. Necesitamos educación en todos estos temas, porque la herramienta es maravillosa. Como periodista, te permite entablar conversación con personas con las que hace diez años hubiera sido imposible. 

Enrique Dans​ fue mi primer entrevistado para el primer programa de "El mundo que viene"​ de Radio Emprende. ¿Has entrado en su web? Ahí tienes su correo, su móvil, el teléfono de su oficina, el contacto para patrocinios, todo. Dans dijo sí a participar en el programa y ahora es el padrino del proyecto. Las redes sociales son exposición, pero creo que aportan mucho cuando sabes qué es lo que quieres. Lo prioritario es saber qué quieres hacer y luego, enfocarte. 

De estos ocho años de teletrabajo, ¿con qué se queda? 

​A nivel profesional -y gracias a las retransmisiones de partidos- me quedo con los viajes. He podido conocer lugares que de otra forma no habría podido visitar, básicamente porque en una empresa no me hubiera podido coger todos esos días. 

Personalmente, hace dos años que nació mi primera hija. Se llama Sofía, y estoy encantado. La he visto crecer el 80% del tiempo. Ahora me pone la cabeza como un bombo porque está empezando a hablar, pero es maravilloso. Por encima de todo, me quedo con eso. 

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