Skip Ribbon Commands
Skip to main content
93/99
"El único recurso no renovable es el tiempo"
Clara Eslava y Miguel Tejada / @eaaestudio.com
Eslava y Tejada Arquitectos
12/02/2016
  • COMPARTE
  • LinkedIN
  • Facebook
  • Google+
  • Mail
  • Twitter
  • #reimaginaeltrabajo
A UN CLIC
Quién es:

​Clara Eslava y Miguel Tejada

 
A qué se dedica:

​Eslava y Tejada Arquitectos

 
Ámbitos de trabajo:

​Arquitectura, educación. 

 
Quiero contactarle:
 
Tiempo de lectura:

​Un rato de Lego

 
What if?

​¿Trabajar es volver a jugar? 

 
@cyctweet
​​​

Clara Eslava y Miguel Tejada empezaron su estudio de arquitectura con nada, como diría su admirado Oteiza. Apostaron por la triple vía de la investigación, los proyectos propios y la participación en concursos, y a finales de 2004 saltaron a la palestra pública: su propuesta “Tejido Urbano” fue escogida por el Ayuntamiento de Madrid para remodelar la calle Serrano. La obra, atronadora, incluía tres aparcamientos subterráneos y dos kilómetros de calle para disfrutar

​Una tesis sobre la infancia y mucho trabajo más tarde, Eslava y Tejada Arquitectos cuenta con un estudio que además es un espacio de coworking. De visita en Madrid, con ellos conversamos sobre materialismo y tradición, arquitectura y espacios, el tiempo y la Nube. 

​"La tecnología ha facilitado la vuelta a la producción artesanal, porque, de una manera muy inmediata, te permite hacer tiradas pequeñas"

​¿Es una coyuntura temporal o la profesión de arquitecto está cambiando? 

Clara: Estructural. Asistimos a un cambio en la profesión que, al margen de todas las dificultades, también ha generado oportunidades muy bonitas. Nosotros hemos colaborado con gente con la que hace quince años hubiera sido imposible hacerlo, en parte porque no existía esta red móvil de colaboraciones.

Miguel: Sí, al menos en nuestra profesión, el cambio es estructural... ​

​¿En qué sentido estructural? 

Miguel: El arquitecto ya no es alguien que trabaja solo desde su estudio, la colaboración se ha convertido en el objeto central de nuestro trabajo. Antes, a nivel de proyectos, había una continuidad, ahora las estrategias son completamente distintas. Como en España no hay apenas proyectos, las Nuevas Tecnologías nos han facilitado la búsqueda de nuevos socios en el extranjero. Nosotros hemos colaborado con gente en Suiza, ahora vamos a empezar un proyecto en México y, aunque puntualmente tienes que viajar, la mayor parte del trabajo lo hacemos en Red. 

Clara: La Nube facilita mucho. De repente, tu estudio es una carpeta en Dropbox,​ un espacio donde tienes todo lo que necesitas. Cuando trabajas en Red surge una especie de acuerdo tácito que te permite poner en común todo ese universo de referencias compartidas que hace posible que una serie de personas trabajen juntas. La pregunta es: ¿Qué necesitamos para entendernos? No es sólo el idioma, son también las referencias comunes. 

​¿Qué parte de vuestro trabajo como arquitectos os gustaría reinventar? 

Miguel: Me gustaría que la arquitectura fuera más inmediata… y que no hubiera que explicar tantas cosas. Envidio el gesto del pintor que da un brochazo y define su obra. En arquitectura, el proceso creativo puede ser también así, pero la producción de ese gesto implica muchísimo desarrollo en el tiempo y un esfuerzo de comunicación enorme, que no va en consonancia con los tiempos vitales.

Clara: A mí me gustaría recuperar la libertad. La gente habla de recuperar cierta lentitud pero, en mi caso, es una cuestión en relación con el mundo. Cuando eres autónomo eres tú ante el mundo. A veces te faltan carcasas de protección, pero tampoco las quieres, porque estás acostumbrado a ir a cuerpo limpio: es muy bonito, pero a veces es duro. 

Con la crisis, hubo un momento de angustia, provocado en parte por una cuestión en relación con el mundo. Pensé: si desaparezco mañana no pasa nada, parece que el mundo no me necesita... pero yo sí lo necesito a él. Entonces me di cuenta de que quería hacer un gesto tal que me permitiera sentir que esa necesidad era recíproca...

​¿Y… qué gesto fue ese? 

Clara: Estoy en ello (risas). Pero, por ejemplo, como investigadora, cuando te conviertes en experto te consultan por ello, y eso te proporciona una relación de necesidad que es muy bonita, porque te permite ofrecer algo al mundo. 

Es una idea que incluye, por un lado, un vínculo con la realidad que te permite ofrecer un servicio, trabajar con un compromiso ético y, por otro, te da libertad creativa para poner en marcha iniciativas propias. 

Cuando vinimos a Madrid, decíamos a nuestros amigos: vamos a hacer un doctorado, participaremos en concursos y vamos a trabajar en proyectos -porque necesitamos vivir-, pero serán trabajos bonitos. Y la gente nos miraba ojiplática, como invitándonos a centrarnos en algo… Al final, la realidad es que siempre hemos trabajado a tres bandas, me gusta la posibilidad de tener un doble discurso

Miguel: El otro día, en la defensa de tesis de Clara, titulada “Huellas de la infancia en el impulso creativo”, una persona del tribunal hablaba del juego y decía que, igual que un niño juega con su juguete, un adulto lo hace con objetos más grandes... Creo que ahí está el hecho de ser creativo y poder tomarte el trabajo como tal: el juego es una parte esencial. 

​El trabajo es juego, pero también es tiempo… 

Clara: El problema es que el único recurso no renovable de verdad es el tiempo. El tiempo se consume, y está bien que sea así. Yo lo vi muy claro al ser madre. Cuando nació mi hijo mayor, decidí hacer un cambio sustancial en mi manera de proceder. Cuando eres freelancer, el trabajo es como el gas, ocupa todo el tiempo del que dispones, y te permites el lujo de poder empezar el día considerando “esto ya lo haré hoy, en algún momento”… Pero, cuando eres madre, ya no. 

En mi caso, decidí dejar de posponer: "Esto no lo voy a hacer más tarde, lo voy a hacer ahora". En un proceso creativo, la duda es importante, pero no tiene sentido dudar por el lujo de dudar cuando ya sabes de antemano lo que quieres. Se trata sobre todo de escuchar a tu intuición en lugar de obligarte racionalmente a comprobarla. Eso no quiere decir que no explores nuevas vías, el límite es no explorarlas patológicamente (risas). 

Miguel: Sobre todo teniendo en cuenta que la intuición es algo que se construye. 

​Hablemos de los espacios.  Como arquitectos, ¿qué elementos pensáis que debe contener un espacio para favorecer esa colaboración? 

Clara: Puestos a reimaginar, nuestro espacio de coworking era antes un restaurante griego con la decoración más pintoresca que puedas imaginar. El arquitecto, con su mirada, con su oficio, es capaz de ver algo sorprendente y hacer que esa visión surja después. Nuestro trabajo no pasa sólo por provocar una transformación, sino casi una metamorfosis. 

Se trata de no dar por hecho las aparentes necesidades o funciones vitales que definen un proyecto de arquitectura: ¿Por qué una casa debe contener un dormitorio, una cocina, un comedor y un baño? Nuestro trabajo pasa por poner a debate el uso y las funciones, reflexionando sobre lo que va a suceder en ese espacio. Esta escalera, por ejemplo, fue construida en diagonal y no de otra manera porque indica la conectividad fluida entre los tres espacios de trabajo que queríamos conseguir. 

Miguel: Lo que más nos interesa de las nuevas tecnologías es su sentido democrático trasladado a los espacios de trabajo: si necesitas cerrarte la puerta para trabajar, un coworking no es tu lugar.​.. 

​¿Cómo es la vida que sucede en este espacio? 

​​Clara: La forma en que describes ese espacio modifica su uso. A nosotros nos pasó cuando empezamos con nuestro coworking. Nos preguntamos: ¿Cómo contarlo para atraer al tipo de gente con la que queremos trabajar? La solución no iba tanto por decir que era un bajo exterior izquierda de 105 metros cuadrados, a veces se trata de contar quién eres, qué haces y qué esperas de la persona con la que vas a compartir este lugar. Intuitivamente, buscas la empatía con el que viene, porque los nuevos hábitos de trabajo incluyen la posibilidad de estar en un espacio colectivo sin perder la concentración. 

Miguel: A mí me parece mucho más molesto el ruido de las nuevas tecnologías, ese hecho de abrir el correo y ver que te invaden muchas cosas. La decisión de no exponernos a nivel de redes sociales vino por ahí, buscábamos ganar tiempo para poder reflexionar: coger un papel y pintar sigue siendo fundamental para nuestro trabajo, aunque también es verdad que, en nuestro caso, las nuevas tecnologías nos están permitiendo una cierta vuelta a la artesanía. 

​¿En qué sentido? 

​Miguel: El trabajo de un arquitecto, al menos como yo he entendido siempre la profesión, es muy artesanal. En un proyecto, cada vez es más apabullante la cantidad de productos que puedes utilizar. En este sentido, hay mucho ruido también, pero la tecnología ha facilitado la vuelta a la producción artesanal porque, de una manera muy inmediata, te permite hacer tiradas pequeñas. De pronto, en una reforma interior puedes mecanizar las tapas de unos enchufes, producir a pequeña escala y hacerlo de forma personalizada. 

Clara: En años anteriores se hizo especial hincapié en la venta como forma de diseño, los quince o veinte últimos años se habló de sostenibilidad y ahora hablamos de artesanía digital: de repente, somos capaces de jugar con la creatividad y el diseño aplicados de manera muy directa a la materia, porque hay técnicas que nos permiten producir a pequeña escala. ​

​Uno de nuestros entrevistados, Josep María Esquirol, habla del regreso a un nuevo materialismo. ¿Creéis que esta vuelta es consecuencia de la digitalización? 

​Clara: Totalmente. En el mundo del arte se está hablando ahora de los Nuevos Materialismos, de cómo la técnica y la materia se están transformando en base a nuevas formas de comprenderlas, y creo que esto está pasando también en la Arquitectura y en el Diseño. ​

​Y, ¿qué ocurre con el diseño de los no-espacios? 

Clara: En nuestro caso, trabajar desde casa siempre fue importante, es una necesidad que tiene que ver con la definición de uso que mencionábamos al principio: ¿una casa es un dormitorio, un salón y una cocina, o debe incluir un espacio de trabajo en el espacio concebido como hogar? Porque, cada vez más gente continúa con parte de su trabajo en casa, o se lo lleva de alguna manera. 

Y luego están todos esos pequeños rincones convertidos en el hilo conductor común de nuestro trabajo: la cafetería, el aeropuerto, Google Drive, la Nube… La Nube es el nuevo lugar común donde convergen todos los espacios físicos. 

Miguel: Aunque hablemos mucho de trabajar en la Nube, los espacios donde nos sentimos cómodos son aquellos que consiguen ciertas sensaciones de tacto, cuentan con una determinada iluminación, un ambiente. 

Estamos volcados en la pantalla, pero aun así necesitamos que lo que nos rodea tenga una cierta calidez y una materialidad: buscamos texturas que contrarresten este mundo intangible. Cuanto más intangible se vuelve nuestro espacio de trabajo, más necesidad tenemos de convertirlo en un espacio cálido, próximo. ​​​

​Cada vez más, trabajamos desde cualquier lugar… 

Clara: Vivimos expuestos, como el “animal público” que decía el antropólogo Manuel Delgado, por eso vamos en busca de puntos en la ciudad que nos permitan repostar. Hay además una nueva demanda, que ya está llegando a la Administración, que tiene que ver con el diseño de espacios de trabajo para grupos: la gente quiere salas donde colaborar, poder hablar y compartir. 

Estamos hablando de nuevas comunidades que buscan repostaje en lugares colectivos como las bibliotecas; lugares anónimos donde encontrarse con otros colectivos, que admitan la posibilidad de relación. En los países nórdicos, por ejemplo, esto ya sucede: las bibliotecas son lugares de encuentro social. 

Miguel: “La chica nómada de Tokio”​ se anticipó a toda esta realidad de la movilidad hace treinta años. Fue una propuesta experimental planteada en 1985 por Toyo Ito, una envolvente transparente convertida en un espacio mínimo, ligero y móvil que convertía a la ciudad en la vivienda: la biblioteca pública pasaba a convertirse en el salón de su casa, su baño es cualquier gimnasio, su comedor los restaurantes disponibles en la ciudad… La gran discusión de la arquitectura gira hoy en torno a los usos. 

​Vivimos también una cierta vuelta a la naturaleza. ¿Qué papel juega en vuestro trabajo? 

​​Clara: A lo largo de la historia, todas las culturas han experimentado con la naturaleza, con el ritmo, los lugares, el tiempo, y ese contacto con lo corporal que deriva en ornamentación y en adorno. La Modernidad cuestionó a ésta última, y ahora estamos volviendo a una ornamentación contemporánea, que busca recuperar el impulso humano. 

Miguel: Una decisión por la consideración de la materia como experiencia, como ornamento. 

​Una experiencia natural que incluye el Low-Cost y el DIY...

​Clara: Hace poco, en clase, un alumno se planteaba la autenticidad de toda esta vuelta a lo natural en los materiales. Su ensayo decía: “Madera: ¿…. natural?”  Que una persona de veintidós años se dé cuenta de qué es y qué no es materia natural hoy en día dice mucho de nuestro tiempo.​

​Por último, ¿qué innovación tecnológica os gustaría vivir en el trabajo?

Miguel: Relacionado con la inmediatez y buscando la eficacia, me gustaría que las máquinas fueran capaces de trasladar directamente nuestro pensamiento, haciendo desaparecer los teclados. 

Clara: A mí me gustaría que algunos programas fueran mucho más simples. Mi actual teléfono funciona mejor que el Word, y ahora he vuelto a dibujar en AutoCAD y me he dado cuenta de que hay miles de botones para miles de órdenes. Me encantaría disfrutar de lo diáfano y eliminar todo lo farragoso. 

COMENTARIOS
Nombre:

Comentario:

He leído y acepto la política de privacidad



Attachments
 

Ernest B. McLaughlin  (13/02/2017 11:01)

​Your article is very nice thank you for share this information. Its very useful for all peoples there are all possibilities to provide for this blog. I am a writer working with custom essay writing service(http://clazwriters.com/​) it  will give us the best choice of writing service for your academic life. 

Anónimo   (20/02/2016 3:52)

Carmen Rubio   (19/02/2016 17:19)

​Buena entrevista. Me ha gustado.